ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 25 de noviembre de 2012

EL MISTERIO DE VICTOR MANUEL II DE ITALIA


A veces, buscando por ahí, como ya he dicho otras veces, te encuentras con cosas que no andabas buscando. Eso me ocurrió el otro día y me hizo recordar algo que había leído hace unos años.

Luego estuve revisando algunas obras y me encontré con el artículo que estaba buscando.

Creo que a todos nos suena el rey Víctor Manuel II de Italia, el cual llevó a cabo la unificación su país. A continuación, vamos a narrar una leyenda relacionada con él.

A finales del verano de 1822 él y su familia se hallaban en la Villa del Poggio Imperiales, a las afueras de la famosa Florencia.

Una aya entró en la habitación del príncipe Víctor Manuel, de 2 años de edad, con ánimo de echar de la habitación los mosquitos que no le dejaban dormir.

Como traía en la mano una vela, no se dio cuenta de que, al acercarse a la cama del niño, ésta prendió en las sábanas.

En su ansia por salvar al niño, se echó sobre su cuerpo y sufrió fuertes quemaduras, pero el niño, aparentemente, se salvó.

En el diario oficial de la corte del gran ducado de Florencia se anotaba todo lo ocurrido y se decía que el niño había sufrido quemaduras en 3 partes de su cuerpo, pero que no parecían de importancia.

Su padre, aunque tiene correspondencia fechada el 20/09, no se le vio en la corte hasta el 10/10. En sus cartas se puede leer que siente alivio, porque su hijo no tuvo heridas serias y el aya tampoco.

Eso se contradice con un informe de los bomberos que actuaron en ese incendio, el cual fue encontrado en los archivos y publicado en 1891. En él se dice que encontraron a la criada y al niño bastante quemados por el fuego.

Parece ser que el 03/10 una dama de honor de la princesa María Teresa informó que el aya se estaba recuperando y volvería con ellos a la corte. Al día siguiente, los príncipes habían previsto su regreso a Florencia. Sin embargo, dos días más tarde, el aya, Teresa Zanotti, cayó de repente en un coma y murió rápidamente.

En el pueblo donde solían veranear hubo, por aquellas fechas, un rumor que decía que el niño había muerto en el incendio y que había sido reemplazado por otro. Incluso, se decía que el posible sustituto podría ser un hijo ilegítimo de un carnicero llamado Gaetano Tiburzi (conocido como Maciaccia) y de una de sus amantes llamada Regina Bettini.

Curiosamente, poco después del incendio, éste se casó con otra mujer y construyó una casa de 3 pisos cerca de la Porta Romana, junto al camino por donde se iba a la villa de los príncipes. Luego abrió una nueva tienda mucho más espaciosa.

Entretanto, la mencionada Regina se casó con el hermano menor del carnicero.

Gaetano, por lo que se ve, se dedicó de llenó al sector inmobiliario, pues se dedicó a comprar casas para ponerlas en renta, llegando a tener en su poder 43 viviendas en alquiler cuando murió. Por ello, sus 17 hijos pudieron vivir muy cómodamente de las rentas. Nadie sabe de dónde pudo obtener los ingresos necesarios para la compra de tantos inmuebles.

Sin embargo, la familia del aya, que murió más tarde, no fue indemnizada ni reconocida por su acto de valor.

A partir de ese día, esa villa fue considerada no apta para las vacaciones de los príncipes y convertida en una escuela conventual para hijas de la nobleza.

La pregunta que nos podemos hacer es que, en caso de que fuera cierto que su padre, Carlos Alberto, hubiera dado el cambiazo con su hijo, ¿por qué lo hizo?

Para responder a esa pregunta debemos ir más atrás en la Historia y remontarnos a 1815, cuando se produjo la caída de Napoleón y su imperio.

Tras el Congreso de Viena, muchos pequeños territorios de la actual Italia quedaron en manos de Austria, como fue el reino de Cerdeña, que lo formaban esta isla y el Piamonte, en la península.

En 1821 fracasó una rebelión para echar de allí a los austriacos. Esto les sirvió a éstos de pretexto para obligar a abdicar al rey Víctor Manuel I de Cerdeña-Piamonte, el cual lo hizo a favor de su hermano, Carlos Félix.

El problema es que este último no tuvo descendencia y, además, era el último de los descendientes varones de la Casa de Saboya.

Tras una reunión en Verona entre los representantes de este Estado y los de la Iglesia, se decidió que el sucesor sería Carlos Alberto, padre de Víctor Manuel, y primo lejano del rey. Como este príncipe ya tenía un hijo varón eso le dio puntos a su favor, porque hacía que la sucesión estuviera asegurada. Aún así, las relaciones entre Carlos Alberto y Carlos Félix nunca fueron buenas.

Como el incendio ocurrió cuando aún no había subido Carlos Alberto al trono, este percance, en caso de que su hijo hubiera muerto, es muy posible que le hubiera eliminado de la línea sucesoria, por no tener en ese momento otro descendiente que fuera varón.

Con el  correr de los tiempos, tenemos noticias de que sus padres no estaban muy conformes con los progresos de Víctor Manuel. Decían que no estaba nada interesado en los estudios y que tenía unos modales que ponían en ridículo a la familia real. Estaban mucho más contentos con Fernando, su hermano menor, el cual se parecía mucho a su padre, al contrario de Víctor Manuel, que no se le parecía en nada. Sólo hay que ver que Víctor Manuel (imagen en blanco y negro), aparte del escaso parecido físico, era de corta estatura, mientras que su padre (imagen en color sentado) medía más de 2 metros y su hermano Fernando (imagen en color de pie) era más o menos igual de alto.

También había muchas diferencias entre los hermanos, pues Fernando siempre fue físicamente débil y, por ello, murió joven, mientras que Víctor Manuel era bastante fuerte, como si se dedicara a un oficio donde se realizaran esfuerzos físicos.

En 1831, su padre, Carlos Alberto, fue coronado. Fue muy alabado por su buena administración y sus acertadas reformas fiscales y militares. El problema es que se le ocurrió intentar independizarse de Austria y fue derrotado. Poco después, en 1849, abdicó del trono y se retiró a un monasterio portugués, donde vivió algunos años más.

Víctor Manuel II llegó al trono con 29 años. Enseguida se enfrentó a las humillantes condiciones que le ponían los austriacos y fue visto por sus súbditos como un héroe.

Dicen que su decisión más inteligente fue nombrar como primer ministro al conde de Cavour.

De aquella época, se conservan algunas cartas de la reina Victoria de Inglaterra, donde lo ve como un salvaje y no como un miembro de la realeza.

Cavour tuvo mucho trabajo, desde un primer momento,  pues, como buen nacionalista, tuvo que poner de acuerdo a los que querían unos estados federados con los que querían una nueva Italia unificada.

En el exterior hizo una gran campaña para convencer a los otros Estados de que no tenían nada que temer de una nueva Italia unificada, bajo la casa Saboya.

Logró su fin, pues el 17/03/1861 se proclamó el nuevo reino de Italia a cuyo frente se encontraba el rey Víctor Manuel II. Desgraciadamente, el primer ministro murió 3 meses después.

Parece ser que el rey conocía bien los rumores acerca de su llegada a la casa de Saboya. En 1861 el rey visitó Florencia, ya como rey de Italia.

Antes de la visita real, un hijo de Teresa Zanotti, empleado real, entregó unas cartas de Carlos Alberto, escritas en su villa de verano, al gobernador de la Toscana. Un día antes de la visita real, algunos fragmentos de estas cartas fueron publicados en la portada del diario Monitore Toscano. Así, muchos florentinos pudieron conocer casi cuarenta años después la noticia del incendio y el sacrificio de Teresa Zanotti para salvar al heredero, el cual les iba a visitar, ya como rey.

Evidentemente, estas cartas se las había dado el rey al hijo de Teresa, para hacerse más popular en Florencia. Además, el soberano hizo colocar una placa alabando la conducta de Teresa en la antigua villa de veraneo de los reyes.

No obstante, Víctor Manuel II nunca pudo olvidarse de esos rumores que le persiguieron hasta su muerte.

Massimo d’Azeglio fue nombrado primer ministro antes de la llegada de Cavour a ese puesto, o sea, entre 1849 y 1852. Siempre tuvo muy buenas relaciones con el rey, siendo su confidente, además de su asesor e inculcó en el rey la idea de unificar Italia. Pero lo cierto es que ocurrió algo entre ellos que hizo que nombrase a Cavour como su sucesor en ese puesto. Es famosa la frase de d’Azeglio en la primera sesión del parlamento italiano: "Hemos hecho Italia, ahora hemos de hacer a los italianos".

En 1867 se publicaron de forma póstuma las memorias de éste, con el título de “Mis recuerdos”.

En la reedición de esta obra, en 1883, su amigo, el editor Gaspero Barbera, publicó que seis meses antes de su muerte, d’Azeglio le había confiado su convicción de que el rey era el hijo de aquel carnicero.

Sobre este tema, el dramaturgo italiano Otelo Pagliai publicó en 1987 un libro titulado “Un florentino en el trono de Saboya”, donde, a través de sus investigaciones, da cuenta de este hecho.

Del resto de la vida de este rey no voy a hablar, porque es de sobra conocida.

Bueno, había olvidado mencionar que uno de sus hijos fue nuestro rey Amadeo I de España, aquel que trajo el general Prim y que le costó la vida por ello.

Para terminar, me resta decir que casó con una prima suya, procedente de la nobleza, con la que tuvo varios hijos. Más tarde, al enviudar, se decidió por casarse de nuevo a la manera morganática, con una de sus múltiples amantes.

 

 

 

6 comentarios:

  1. Conocía la historia, pero has metido un montón de información que desconocía. Yo lo que sabía del asunto era la parte en la que, en teoría, mueren el príncipe y su cuidadora, y que luego el príncipe era sustituido por el hijo del carnicero. Ya como rey, Víctor Manuel acude a una representación teatral; en la entrada había dos retratos, uno del rey y otro del empresario teatral. Todo el mundo comentaba el “curioso” parecido que ambos tenían, y ambos hombres, el empresario y el rey, se lanzaban miradas cómplices porque ambos sabían que compartían el mismo padre: el carnicero.

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  2. Hola me gustaria saber la fuente de la información para poder consultarla, es que necesito hacer un trabajo sobr éste personaje. Gracias

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  3. pinchew estupidez yo quiero las caracteristicos
    hijos de su puta adre

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