ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 10 de noviembre de 2013

EL TERCIO GENERAL SANJURJO



La guerra civil española siempre fue una guerra muy sui géneris, donde ocurrieron muchas cosas que no habían ocurrido nunca en ningún enfrentamiento bélico. Por ello, muchas veces te puedes encontrar algunas historias extrañas, como ésta que voy a contar ahora.
            El 30/08/1936,  la situación de la ciudad de Zaragoza era un tanto angustiosa, pues estaba casi rodeada por los milicianos anarquistas, que venían desde otros puntos de Aragón y de Cataluña. Así, las emisoras de radio difundieron un mensaje pidiendo que los jóvenes se alistaran en la nueva segunda bandera de la Legión, llamada General Sanjurjo.
            El banderín de enganche para la misma se había situado en el castillo de la Aljafería, sede del regimiento de Infantería Aragón nº 17.
            Según parece, muchos republicanos vieron ahí la forma de salir de la ciudad y poder pasarse a sus filas, una vez que llegaran al frente.
            Este Tercio se organizó con dos banderas, las cuales se asentaron en una explanada próxima a la Academia Militar de Zaragoza. Su fundador fue el comandante Pedro Peñarredonda Samaniego, que estaba retirado voluntariamente, beneficiándose de la Ley Azaña, de 1931.
            Se pensó crear todo un Tercio con 3 banderas. La primera se llamó Valenzuela, la segunda, Palafox. La tercera, Ricardos, que no llegó a formarse.
            Cada bandera estaba formada por tres compañías de fusileros, una de ametralladoras y otra de servicios auxiliares. Así, llegaron a tener unos 700 hombres, al mando del comandante Lóriga. También hubo algunos extranjeros en sus filas.
            Algunos dicen que, en Navarra, obligaron a alistarse en este Tercio a los simpatizantes de los partidos de izquierdas.
            Fueron obligados a montarse en los trenes bajo amenazas. Incluso, algunos de los que fueron declarados como no aptos y devueltos a sus pueblos, luego fueron asesinados en sus localidades.
            Esta bandera tardó mucho en entrar en combate, debido al escaso número de componentes y a sus problemas disciplinarios.
            Su bautismo de fuego lo recibió en el Serrablo, donde perdió casi a la mitad de sus tropas.
            Fue integrada en la Brigada Móvil, junto con unidades de Guardias de Asalto d
e Aragón, unidades de carros de combate, artillería, caballería, ingenieros y tropas del Ejército de África, cuando las tropas de Franco llegaron hasta las de Mola.
            Sobre su final hay varias versiones. Algunos autores mencionan que entre ellos había muchos candidatos a desertores y que en Huesca tuvieron connivencia con el enemigo. Por ello, algunos fueron castigados con medidas disciplinarias.
            A su regreso a Zaragoza parece ser que hubo conatos de rebelión y los mandos fusilaron a los cabecillas. Parece ser que descubrieron sus planes en unos papeles que llevaban escondidos en sus alpargatas.
            Otros autores dicen que, tras su envío, el 01/10/1936, en camiones a Almudévar, se dio la orden de regresar y se les desarmó. Parece ser que el Estado Mayor nacional había sido informado de que la mayoría de la unidad iba a desertar y optaron por devolverlos al cuartel.
            Lo ocurrido posteriormente no se ha sabido nunca oficialmente, pues las autoridades, incluso, han negado siempre la existencia de esta Bandera, que fue disuelta inmediatamente y en los archivos casi no figura ningún dato de ella.
            Según contó un superviviente, que
logró huir justo antes de ser fusilado, los soldados fueron encerrados en sus barracones y sacados por grupos, los cuales fueron fusilados en la parte trasera de la Academia. Así estuvieron varios días. Cuando acabaron los enterraron a todos en una fosa común en el cementerio de Torrero.
            Algunos no fueron fusilados, gracias a las gestiones realizadas por sus mandos y fueron destinados a otras unidades.
            Ni siquiera a los fusilados se les formó ningún tipo de causa, fueron, simple y llanamente unos asesinatos. Estos hechos duraron desde el día 2 de octubre hasta el día 9 del mismo mes.
            No se sabe con exactitud cuántos fueron fusilados, pero se habla de una cantidad superior a los 300, la mayoría de ellos eran navarros.
                        Se dice que, desde el principio, la suerte de esos soldados estaba prevista. Se sabía que muchos de ellos tenían simpatías izquierdistas. Así, lo primero que hicieron fue aprovecharlos como una unidad de choque, para que se partieran el pecho luchando contra sus mismos compañeros de ideología. En muchos de sus pueblos, dominados ahora por las gentes de la derecha, se esperaba que murieran en la guerra.
                        Un superviviente comenta que, en su pueblo, los tenían a todos fichados y, de vez en cuando, asesinaban a algunos. Así que, un día, los llamaron al Ayuntamiento y les dijeron que habían pensado  mandarles allí para quitárselos del medio.
            A lo mejor, ellos se dieron cuenta y se les ocurrió que lo más lógico era luchar en el bando contrario y así idearon alguna forma de pasarse durante los combates. Eso fue lo mismo que hicieron muchos combatientes de ambos bandos durante la guerra.
            El citado superviviente dice que en Almudévar sólo se pasaron tres de ellos al otro bando. Eso pasaba todos los días en todas las unidades de ambos ejércitos durante los primeros meses de la guerra.
            Según cuenta, los ejecutores de estos actos fueron falangistas llegados de Zaragoza y, además, voluntarios.
A estos, según cuentan, no se les ocurrió otra cosa que llevar a los cadáveres desde el lugar de los fusilamientos hasta el cementerio de Torrero en unos camiones volquetes, pero, para ello no tuvieron más remedio que atravesar la ciudad, dejando un sospechoso reguero de sangre a su paso.
            Por lo que respecta a esta unidad, como estos sucesos se dieron en el mes de septiembre, este Tercio se disolvió al mes siguiente, aunque no del todo.
            Luego, los que quedaron, pasaron la guerra combatiendo en Aragón, dentro de la Brigada Móvil.
            A partir de julio del 37, el Tercio Sanjurjo, que hasta entonces era sólo una unidad de milicianos, muy parecida a la Legión, pasó a ser la XV Bandera de la misma.
            Incluso, llegó a recibir una Laureada de San Fernando colectiva, por un hecho durante la guerra, y varios de sus mandos recibieron la medalla militar individual.
            Uno de sus jefes más conocidos fue e
l, por entonces, comandante Santiago Amado Loriga. Este, según se puede ver, fue muy beneficiado por la guerra, pues obtuvo una medalla militar individual y terminó la misma como coronel.
            En 1943 pasó a ser general y también estuvo durante un  tiempo al mando de la famosa División Azul.
            En 1946 fue nombrado director de la obra más apreciada de Franco: la Academia General Militar, de Zaragoza.
            En los años 50, ya al final de su carrera, fue nombrado consejero del Consejo Supremo de Justicia Militar y se jubiló como teniente general, el máximo grado a que puede aspirar un  militar en España.
            En febrero de 1979 se consiguió el permiso para extraer los cuerpos de las fosas comunes. Como los cuerpos no habían sido depositados en ataúdes, hubo que identificarlos a través de señas físicas u objetos personales.
            En fin, una injusticia más de la Historia de España. El problema es que, tras el asesinato de unas personas, que no la ejecución legal, ya no hay remedio. No estaría de más que el Ejército explicara alguna vez qué ocurrió en este caso.
           
           

3 comentarios:

  1. Una fotografía poco vista de Sanjurjo.

    http://es.paperblog.com/1934el-general-sanjurjo-en-el-dueso-1470959/

    Saludos.

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  2. Sobre a morte de Sanjurjo em Potugal:
    http://vedrografias2.blogspot.pt/search/label/Aer%C3%B3dromo%20de%20Santa%20Cruz

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