ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

lunes, 29 de abril de 2013

EL MAGO QUE COMBATIÓ EN LA II GUERRA MUNDIAL


Aunque parezca mentira, a pesar de que las guerras suelen provocar muchos sufrimientos para todo el mundo, tanto para los militares como para la población, porque, desde que se inventó la aviación ya no hay vanguardias ni retaguardias. Pues, eso, que a pesar de que la gente sufre mucho en los conflictos bélicos, yo me aventuraría a decir que el personaje de hoy hasta se lo pasó bien.
            Me refiero a Jasper Maskelyne, un famoso mago, nacido en el Reino Unido en 1902. No es casual que él se dedicara a la magia, pues venía de una familia de magos.
            Al comenzar la II GM se alista en el Ejército y les muestra sus dotes acojonando al personal a base de hacerles creer, mediante un juego de espejos, que el gran acorazado nazi Graf Spee está enfilando las aguas del Támesis, rumbo a Londres. Así que es enviado a Egipto para prestar servicio en el Cuerpo de Ingenieros.
            Allí prometió a sus mandos que, mediante trucos de ilusionismo, podría confundir al enemigo y ser de más provecho a su país. Es preciso decir que, en principio, sus superiores no lo tuvieron muy claro, pero también hay que aclarar que los británicos estaban perdiendo la guerra y necesitaban agarrarse a un clavo ardiendo, para darle la vuelta a ese resultado desfavorable.
            Se formó una unidad con más de 400 hombres, elegidos por él mismo en relación con sus destrezas. Más bien parecía que fueran a rodar una película.
            Enseguida se dedicaron, a base de montar decorados aprisa y corriendo, a intentar despistar a ese enemigo que, hasta el momento, era invencible.
            Como Alejandría iba a ser objetivo de los bombardeos alemanes, se decidió por “edificar” otra “Alejandría” falsa que se parecía mucho a la auténtica, pero que estaba vacía y alejada de la real. Se hallaba en la Bahía Maryut, que, según había podido comprobar su equipo, tenía su costa un contorno parecido a la de Alejandría. Allí los alemanes descargaron muchas veces sus bombas y para darle más realismo, colocaron cargas explosivas, que se podían accionar a distancia, para que los observadores aéreos pensaran que habían acertado más en sus bombardeos. Esto lo consiguieron a base de apagar las luces de Alejandría y encender las de esta ciudad de pega.
            En otra ocasión, hizo desaparecer de la vista de los pilotos alemanes nada menos que el Canal de Suez. Este siempre fue un objetivo muy importante, pues por allí pasaba gran parte del comercio del Reino Unido.
            Así que, como no pudo construir otro canal en otra parte, esta vez se decidió por “cegar” a las tripulaciones de los bombarderos a base de colocar unos potentes reflectores y rodear a los aviones con su haz de luz. De esa forma, las tripulaciones  quedaban deslumbradas y no podían descargar sus bombas en el sitio correcto. Incluso, según parece, varios aviones se estrellaron, pues sus pilotos quedaron cegados por momentos  a causa de estos potentes focos.
            Otras de sus memorables intervenciones fue cuando le encargaron intentar que los alemanes no se dieran cuenta de que los británicos iban a enviar un convoy de tanques. Para ello, disfrazó a los tanques como camiones e, incluso, les colocó en los laterales unas planchas para ocultarlos.
            Construyeron ejércitos y material de guerra falsos, a fin de dar a entender a los mandos del enemigo que el ejército británico estaba en un sitio, cuando realmente estaba en otro muy alejado de aquél. Para ello, fabricaron camiones y tanques, que, vistos desde los aviones de reconocimiento, daban el pego.
            De esta forma, los británicos consiguieron hacer creer a los alemanes que iban a atacar por el sur y, cuando éstos concentraron allí casi todas sus tropas, los ingleses se colaron por el norte. De esa forma, hicieron retroceder a las tropas alemanas hasta Libia.
            Podemos pensar que llegó a vencer al mítico Rommel sin pegar un solo tiro. Lo cual tiene mucho mérito, pues era el general favorito de Hitler, hasta que se metió en el complot, claro.
            En la posguerra le dieron permiso para actuar luciendo todavía su uniforme militar, pero se fue apagando poco a poco a causa de la TV.
            Terminó sus días nada menos que en Kenia, que entonces era una colonia británica, pero sus secretos no serán desclasificados por el Gobierno británico hasta el 2046.

miércoles, 17 de abril de 2013

EL CASO DEL AVIÓN COREANO DERRIBADO



Últimamente está muy de moda Corea a causa de cierto niñato que nos tiene el corazón en vilo, según dicen,  por culpa de su afición a los videojuegos y que, seguramente, ha llegado a confundir las imágenes que se ven en esos cacharros con las cosas que pueden pasar en la vida real. A lo mejor tendría que ir alguien a explicarle este asunto y ganaríamos todos en tranquilidad, incluidos los ciudadanos de ese país.
            Hoy traigo al blog otro suceso ocurrido hace unos años a una aeronave de Corea del Sur, aunque tuvo lugar en el espacio aéreo de la antigua U
RSS, hoy Rusia.
            Cuando hablamos de Corea todo el mundo se acuerda de la famosa guerra que pudo provocar que combatieran dos superpotencias. De hecho, los aliados, capitaneados por USA y bajo bandera de la ONU, combatieron contra los invasores chinos, pero entonces China no era una superpotencia, como ahora.
            El vuelo 007 de la aerolínea surcoreana KAL estaba compuesto por un aparato Boeing 747-200. Partió del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York el 31/08/1983 con destino al aeropuerto coreano de Gimpo, junto a Seúl. Llevaba 240 pasajeros y 29 tripulantes.
            Hizo una escala técnica en Alaska y de allí partió hacia su destino en Corea del Sur. En esa escala bajaron algunos viajeros y cambió parte de la tripulación.
            Parece ser que el comandante puso en marcha el piloto automático con unos datos erróneos y el ordenador no pudo avisar de que se habían desviado de su ruta y así sobrevolaron el espacio aéreo soviético, lo cual estaba absolutamente prohibido.
            En la última conversación grabada, el piloto indicaba que se hallaba a 181 km al SE de la isla japonesa de Hokkaido, cuando realmente estaba a esa misma distancia, pero al N de esa isla.
            No fue el primer incidente entre los surcoreanos y los rusos. Lo que pasa es que los anteriores se habían saldado con disparos de advertencia
            Como estaban en medio de la famosa Guerra Fría, pues también había por la zona un avión espía USA, cuya señal, según dicen, confundieron con la de este avión comercial.
            La defensa aérea soviética ordenó inmediatamente el despegue de varios cazas para controlar al intruso.
            Dos cazas Sujoi SU-15 tomaron contacto visual con el KAL 007 y pidieron instrucciones al mando aéreo soviético.
            Se le ordenó al piloto que efectuara disparos de advertencia, pero los tripulantes coreanos no pudieron verlos, así que siguieron con el vuelo.
            Como en un momento dado el avión coreano descendió de improviso, eso fue interpretado como una maniobra de distracción y los pilotos militares recibieron la orden de
disparar a la aeronave.
            El aparato fue alcanzado en la cola, lo que provocó una descompresión muy rápida a bordo y la caída en barrena del KAL007 al mar.
            En un principio se dijo que había supervivientes, pero todo fue falso. Lo cierto es que murieron todos del impacto contra la superficie del mar.
            Este hecho fue muy grave, porque los rusos habían disparado contra un avión totalmente desarmado, saltándose toda la normativa internacional sobre ese tema.
            En un principio, los soviéticos tardaron dos días en hacer cualquier tipo de comentario y luego dijeron que los cazas no le habían disparado y que era una misión de espionaje USA. Parece ser que dieron tan rápidamente la orden de disparar, porque los cazas se estaban quedando sin combustible.
            El pasaje estaba compuesto por un congresista USA, que era el único pasajero de 1ª clase. En la clase comercial, según como se llamaba entonces, viajaban muchas familias con niños. En la clase más barata también viajaba mucha gente, pero había unos 80 asientos vacíos en la parte de la cola del aparato. Como era muy tarde, la mayoría de la gente viajaba dormida. No hubo ningún superviviente.
            Se buscó afanosamente la caja negra, pero no se encontró. La buscaron naves de ambas potencias e, incluso, trabajaron tan cerca que en algunas ocasiones estuvieron a punto de chocar entre ellas. Los americanos encontraron muchos restos en el fondo, pero no la caja negra. La búsqueda duró hasta el 7 de noviembre de ese año.
Sin embargo, los soviéticos tuvieron más suerte y la hallaron, pero la guardaron en secreto y no quisieron entregarla. Solamente se decidieron a hacerlo tras la llegada de Yeltsin al poder y como gesto de buena voluntad.
            Allí se pudo comprobar que los pilotos no se habían dado cuenta de que se habían desviado unos 500 km. más al oeste de su ruta habitual y, por tanto, sobrevolaron zona prohibida.
            La OACI hizo dos estudios de este accidente. Uno cuando sucedió y otro, 8 años después, cuando se entregó la caja negra.
            Los pilotos rusos, al principio se
negaron a hacerlo, pero luego confesaron que habían reconocido que el derribado era un avión comercial de pasajeros.
            Según parece, los rusos andaban buscando un avión espía USA, que también había sobrevolado la zona el día anterior y que ese día se puso muy cerca del avión comercial para confundir a los radaristas. De todas formas, el RC-135, que era el avión espía, tenía un diseño muy parecido a un avión comercial y podría ser confundido con uno de ellos.
            Realmente, era zona muy estratégica dentro de la Guerra Fría, pues en las islas Sajalín se hallaban varias bases aéreas y navales y de submarinos con cabezas nucleares.
            Como entonces estaba de presidente el intransigente Ronald Reagan, la respuesta diplomática USA fue muy dura y este incidente estuvo a punto de provocar una guerra entre las dos superpotencias. En una ocasión dijo: “este suceso hiere la sensibilidad de todos”.
            Una de las represalias fue cancelar los permisos que tenía la aerolínea soviética Aeroflot para realizar vuelos a los USA.
            También la embajadora USA ante la ONU hizo una protesta enérgica y llevó a la sesión diverso material para probar el punto de vista de su país. Allí dijo: “los países civilizados no consideran que desviarse de curso sea un crimen capital”.
            El, por entonces, canciller soviético, Gromyko, contestó: las fronteras de la Unión Soviética son sagradas. Sin importar quién utilice provocaciones de ese tipo, debe saber que afrontará todas las consecuencias de ese acto”.
            Un congresista USA definió así su idea sobre este suceso: “atacar un avión civil es como atacar un transporte escolar”. Era algo que pensaba mucha gente.
            Como se estaba probando entonces el sistema GPS, se ordenó que todas las aeronaves comerciales dispusieran del mismo para que no volviera a ocurrir otro incidente de este tipo.
            En fin, toda una desgracia. Un efecto más de una guerra, aunque fuera llamada “Fría”, donde, como en  todas las guerras, muere siempre gente inocente.


lunes, 8 de abril de 2013

EL CASO DEL PASTELERO DE MADRIGAL


Hoy traigo al blog un célebre caso de suplantación de personalidad, aunque ha habido muchísimos en la Historia. Se trata de Gabriel de Espinosa, también llamado “el pastelero de Madrigal”, debido a su oficio.
            Para empezar con este tema, habría que explicar antes que al rey don Sebastián de Portugal, un jovencito con un carácter, por lo que se ve, parecido a uno que nos quiere dar la lata ahora en Corea del Norte, no se ocurrió otra cosa que intentar la conquista del norte de África para apoderarse del oro de ese continente. Hay que decir que en el norte no hay oro, pero es por donde solían comercializarlo. De hecho, algunos califas de Córdoba también se apoderaron mucho antes de esos puertos, con el mismo propósito.
            Lo cierto es que don Sebastián, que nunca antes había combatido, marchó con sus nobles a Marruecos y allí fue derrotado en la batalla de Alcazarquivir, en 1578, pereciendo el monarca, que era un veinteañero, y buena parte de su ejército.
            En Portugal, según parece, siempre albergaron esperanzas de que el rey no hubiera muerto y que volvería más adelante para hacerse cargo de su reino.
            Como murió sin descendencia, Felipe II de España, que era uno de sus parientes más cercanos, aprovechó el momento y mand
ó al duque de Alba al frente de sus tropas para conquistar el país, lo cual consiguió en poco tiempo.
            A pesar de que el nuevo rey de Portugal fue Felipe II, en el vecino país se formó la idea del Sebastianismo, por la que siguieron sin creer en la
muerte de su rey y, por ello, muchos pillos se hicieron pasar por el rey difunto que había regresado.
            Quizás la idea del Sebastianismo se formó en torno a las trovas de un poeta popular portugués llamado Antonio Gonçalves Bandarra (1500-1556), el cual se dedicó a escribir poemas de tipo profético, donde pronosticó que el rey moriría de esa manera y también que volvería un día a Portugal. Por ello, fue perseguido por la Inquisición.
            Una vez terminado el preámbulo, ahora ya puedo dedicarme a contar la historia de nuestro pastelero.
            La verdad es que no se sabe a ciencia cierta cuándo nació ni dónde. Unos dicen que en Madrigal de las Altas Torres y otros, que en Toledo. Parece ser que se conserva un documento que hace referencia a su persona, aunque no nos saca de dudas, y se refiere a su examen para entrar en el gremio de los pasteleros.
            No se conocen sus padres. Así que entramos en el terreno de las discusiones. Unos opinan que podría ser huérfano y otros que pudiera ser un hermanastro de D. Sebastián, fruto de unas relaciones entre D. Juan Manuel de Portugal, padre de ese monarca, y una mujer de Madrigal llamada María Pérez o María de Espinosa, que había sido doncella de una casa ilustre.
            Lo único real es que en 1594 Gabriel llegó a Madrigal, para asentarse allí, siendo ya pastelero. Le acompañaban su hija de 2 años y una mujer.
            Algunos lo describen como de baja estatura, delgado y de rostro curtido, con una nube en su ojo derecho, lo que le hacía parecer algo más viejo de los 40 años que decía tener.
            A los lugareños les llamó la atención que el nuevo artesano dominara también idiomas como francés o alemán y cabalgara muy bien, pero, según parece, pudo haberlos aprendido cuando estuvo en los Tercios.
            En ese mismo pueblo, no sabemos si fue fruto de la casualidad o no, también residía fray Miguel de los Santos, un  agustino portu
gués, vicario de un convento de Madrigal, que había sido confesor en la Corte de D. Sebastián y que apoyó al Prior de Crato, en sus ambiciones para hacerse con la corona portuguesa. Por ello, Felipe II lo había mandado allí desterrado. Parece ser que este fraile fue también el autor de un conocido sermón leído en los Jerónimos de Lisboa en 1578, donde se lloraba la muerte del rey.
            Algunos creen que Gabriel y el fraile se conocieron cuando era militar en la guerra con Portugal. Parece ser que lo defendió en un asalto de los soldados a su convento.
            Como esto realmente se trató de una conspiración, pues había más personajes importantes en ella. Tenemos a Dª María Ana de Austria, entonces con 26 años, hija natural de D. Juan de Austria, a la cual, para quitársela de en medio, Felipe II había dado la orden de encerrarla en un convento de clausura. El problema es que esta chica, que había llegado al convento con 6 años, no tenía ningún interés por la vida de monja. Siempre le había atraído la vida aventurera y Fray Miguel lo fomentaba, contándole fantasías como que el rey volvería y se casaría con ella.
            Parecen demasiadas casualidades que estos 3 personajes convergieran en esa localidad de un modo fortuito.
            Lo cierto es que Fray Miguel observó que el pastelero tenía cierto parecido con el difunto rey y el propuso el plan. No era la primera vez que alguien decía ser el rey portugués. Unos diez años antes se dieron dos casos más. Concretamente, el primero fue en 1584 y fue llamado “el rey de Penamacor”. El segundo, en 1585, se trataba de un natural de las Azores llamado Mateus Alvares. Posteriormente, aparecería otro candidato en Calabria en 1584.
            Luego puso en contacto al pastelero con la monja y consiguió que se prometieran en matrimonio. Lógicamente
, ella necesitaría la dispensa papal. En el caso de Gabriel era más sencillo, porque no estaba casado.
            Por cierto, en abril de 1595 fue bautizado con el nombre de Gabriel el segundo hijo del pastelero y de Isabel Cid, que era la mujer con la que llegó al pueblo.
            Un buen día, comenzaron a pasar por el pueblo una serie de nobles portugueses, los cuales dijeron reconocer en el pastelero a su rey.
            También llevó el fraile a un médico portugués llamado Joao Mendes Pacheco, el cual se decía que había tratado en una ocasión a un herido, que se tapaba la cara con un paño de tafetán y al que todos trataban con muchísimo respeto. Sin embargo, el médico no quiso meterse en la conjura y se negó a reconocerle.
            Gabriel partió hacia Valladolid, no se sabe si para vender unas joyas que le había entregado la monja o para contactar con otra gente. Allí se movió por muchos sitios, pero como hablaba del rey en un tono muy irrespetuoso, fue detenido.
            Aparte de las joyas, se sorprendieron de encontrarle 4 cartas. Dos de Fray Miguel en las que se refería a él como “Majestad” y otras dos de la monja, donde le llamaba su prometido. Así que las autoridades encomendaron este caso a los tribunales de la Corte.
            También se desplazaron otros alguaciles a Madrigal para detener a Fray Miguel y encerrar a la monja. También confiscaron toda la documentación que les hallaron.
            En el interrogatorio, el fraile confiesa que cree haber hallado en Gabriel a su rey, pues, aparte de su parecido físico, también utiliza gestos muy semejantes. Así que la Justicia les encausa por suplantación de la personalidad del monarca portugués.
            Lógicamente, siguiendo
las costumbres de la época, tanto el pastelero como el fraile fueron interrogados mediante tortura. Parece ser que Gabriel dijo que ese no era su verdadero nombre, pero no se le pudo sacar mucho de sus confesiones, pues unas veces afirmaba una cosa y otras, la contraria.
            Parece ser que el mismo rey, Felipe II, tuvo gran interés en esta causa y se le remitió periódicamente gran cantidad de documentación sobre este proceso. Para asegurarse el castigo a los religiosos, también encomendó esa tarea al doctor Juan de Llano Valdés, sacerdote y antiguo inquisidor, el cual podía investigar dentro del mundo de los religiosos.
            También hay otras curiosidades, como que el mercader más rico de Medina, Simón Ruiz, le mandaba comida a la celda de  Gabriel en una vajilla de plata.
            Les sometieron a un juicio, el cual acabó el 01/08/1595. La sentencia fue de condena a muerte para Gabriel y el fraile y estricta clausura para la monja en un convento de Ávila.
            Gabriel subió al patíbulo luciendo una mirada muy orgullosa, más propia de gentes de la nobleza. Se puso la soga al cuello y fue ahorcado. Posteriormente, fue decapitado y sus miembros fueron descuartizados, colocándose cada uno en las 4 puertas de la ciudad, mientras que  la cabeza se expuso en la fachada del Ayuntamiento de la misma, siguiendo los preceptos legales de la época.
            El fraile, que fue convertido en laico, fue ahorcado en octubre de ese año en la Plaza Mayor de Madrid. También fue decapitado y su cabeza fue enviada a Madrigal. Se dice que, hasta el último momento, pensó que Gabriel era su rey perdido en Marruecos.

            La monja, como ya he dicho anteriormente, fue castigada con un encierro muy severo en su convento, pero, tras la llegada de su primo, Felipe III, al trono, le envió una serie de cartas. Así pudo conseguir que fuera perdonada y trasladada de nuevo a su convento en Madrigal, del que llegó a ser su priora y luego, en 1611, fue nombrada abadesa del monasterio de las Huelgas Reales de Burgos, que era el cargo de mayor categoría que podía ostentar una monja española en esa época. Con ella, también fueron castigadas otras dos monjas, que eran sus confidentes en el convento.
            Por último, Inés Cid, la madre de los hijos del pastelero fue azotada en público y desterrada del pueblo. Así que se fue de allí con sus hijos y nunca más se supo de ella.
            La verdad es que parece muy extraño, como ya dije antes, que estos tres personajes se encontraran de manera casual en ese pueblo de Castilla. Seguramente, alguien que les conocía a los tres les puso en contacto
            Seguramente, buscaban con la excusa del parecido con el monarca, quitarle Portugal a Felipe II, porque no olvidemos que el fraile era s
eguidor del otro pretendiente.
            También es muy curioso que en una época donde había una gran diferencia social entre los 3 estamentos, un simple pastelero estuviera prometido con la sobrina del rey. Algo realmente escandaloso para esa época y que hubiera sido conocido inmediatamente en todas las Cortes de Europa. A lo mejor, hasta lo hubieran incluido en nuestra “leyenda negra”.
            La documentación sobre el  proceso, que fue guardada en el Archivo de Simancas (Valladolid), con la orden expresa del duque de Lerma de considerarlo como secreto de Estado. Este secreto no fue levantado hasta mediados del XIX.
            Es curioso, porque en esa documentación se puede ver que el investigador Santillán, que fue el que les detuvo y al que le fue encargado el caso, al ver que en las cartas que llevaba se le llamaba Majestad, trató a Gabriel como Majestad durante todo el interrogatorio, porque ya no tenía tan claro que no lo fuera.
            Incluso, el fraile pide que vaya el propio Felipe II a ver a Gabriel para ver si lo reconoce como su sobrino.
            Parece ser que, cuando iba camino del cadalso, Gabriel comentó: “Merezco mi suerte, pero si supiesen quién soy…”. Como el sacerdote que tenía al lado le preguntó que quería decir con ello, él contestó: “Mi muerte descubrirá el secreto de mi existencia y el misterio todo”.
            Según dicen, cada vez que el alguacil iba diciendo que la sentencia era por suplantar a otras gentes, siendo su origen plebeyo, él decía “¡Eso no! Y otras veces: ¡En cuanto a eso, Dios lo sabe!
            Francamente, yo creo que a Gabriel le pasó como a muchos actores, que, tras repetir una y otra vez la misma obra, se creen que son el personaje de la misma.
            Este célebre caso ha dado lugar a varias obras literarias, quizás la más conocida es “Traidor, inconfeso y mártir”, escrita en 1849 por Zorrilla. Incluso dio lugar a varios folletines muy vendidos a finales del siglo XIX.
            Lo cierto es que hoy en día algunos autores siguen pensando que el pastelero pudiera haber sido el rey.
            Otros dicen que el plan lo tramó el fraile. La idea era convencer a la monja de que él era el rey. Irse los dos a Portugal. Casarse y levantar al pueblo contra los invasores españoles. Proclamarse nuevos soberanos y luego abdicar a favor del prior de Crato.
            Lo cierto es que algunos autores nos indican que las dos primeras conspiraciones nacieron dentro del ambiente popular y tenían el apoyo del mismo. En cambio la del pastelero y la última fueron ideadas por gente de la nobleza.

sábado, 6 de abril de 2013

EL CASO DEL CORONEL REDL


Hace muchos años recuerdo que vi una película que me gustó mucho y que me dejó muy impresionado. Se trataba del “Coronel Redl”.
            Según acabo de consultar en Internet, se trata de una coproducción entre la antigua Yugoslavia, la antigua RFA, Austria y Hungría y fue estrenada en 1985.
            La película daba a entender la vida corriente durante el Imperio Austro-Húngaro (un país del que,  por entonces, sólo conocía su nombre), en la época previa a la I GM. Para ello, se servía de la vida de este militar y de las conversaciones con sus compañeros de armas. Se podía observar que era un país a punto de desgajarse y en el que nadie vivía a gusto, donde al único que se respetaba era al emperador.
            El protagonista era Klaus María Brandauer, que es más conocido por su interpretación en “Memorias de África”.
            Luego, he estado leyendo sobre la vida de este militar y he encontrado otras muchas cosas que no se mencionaban en la película.
            Su padre fue un oficial del ejército austro-húngaro y su madre procedía de una familia de antiguo linaje,
pero de escaso patrimonio. Nació en Lemberg, actualmente Livov, en Ucrania.
            Germanizó su apellido para que pareciera más austríaco, pues, aunque en el Imperio había múltiples nacionalidades, los que claramente “partían el bacalao” eran los austríacos.
            Como su padre no poseía otros ingresos que los de su rango militar, para poder casarse, dejó el ejército, aun siendo joven, y pasó a ocupar un puesto importante en un empresa estatal radicada en esa región. Así pudieron criar a sus 7 hijos, dos chicas y 5 varones.
            Aunque parezca extraño, consiguieron que todos sus hijos estudiaran. Las dos chicas estudiaron Magisterio. De los chicos, dos de ellos fueron militares, uno arquitecto, otro jurista y otro técnico de FFCC.
            Nuestro personaje, Alfred Redl, nació en 1864, siendo bautizado como católico y recibiendo la enseñanza en alemán, aunque también aprendió el polaco y el ruteno, que es lo que se hablaba en esa zona.
            Como sus maestros vieron que el chico era muy patriota, recomendaron a sus padres que se hiciera militar. Esta gente tenía un gran prestigio en el Imperio, pero estaban muy mal pagados, como seguramente, ya le habría informado su padre.
            Como en el Imperio había multitud de academias de preparación para oficiales, fue a la Brno, donde ingresó con apenas 15 años. Allí estudió durante 4 años y tuvo que aguantar algunas b
urlas por no tener un origen noble ni ser austríaco.
            En 1883 obtuvo su título con una puntuación bastante buena, aunque tuvo que esperar en un cuartel de Brno,  hasta 1887 para que le dieran el empleo de oficial, como teniente 2º. Así pudo pedir ser destinado a Lemberg para estar más cerca de su familia, pues su padre había muerto durante su estancia en la academia.
            Como intentó destacar un poco, fue seleccionado en 1892 para hacer un curso de Estado mayor en Viena.
            Parece ser que esto le sirvió de trampolín para avanzar más rápidamente dentro del Ejército. Además, su puesto en el Estado Mayor era mucho más cómodo que los anteriores.
            En esa época conoció a un apersona que  fue muy importante en su vida, el entonces mayor Franz Graf Konrad con
Hötzendorf, que sería más tarde el jefe del Estado Mayor central, o sea, en la práctica, el jefe del Ejército. Seguramente, alguien lo habría recomendado, pues la esposa del mayor era de Lemberg al igual que Redl.
            Estuvo una temporada sin un destino fijo hasta que en 1895 salió una plaza en el departamento de FFCC del Ejército, dentro del Estado Mayor.
            Allí su labor sería la de coordinar los transportes militares por este medio, elaborar planes de movilización de las tropas mediante este medio de transporte y espiar las líneas ferroviarias que poseía el enemigo, concretamente, Rusia.
            Posteriormente, fue ascendido a capitán y destinado a los cuarteles generales de varios regimientos por tod
o el país, aunque él pidió volver a Lemberg.
            En 1899 ya le captó la inteligencia austriaca y le enviaron a Kazán para realizar un curso de ruso.
            El servicio de inteligencia del Imperio estaba dividido en dos partes: la oficina de clientes o de espionaje y la de evidencias o de contraespionaje.
            Él comenzó trabajando en la oficina de clientes en 1901 y solía traducir todos los documentos en ruso que le llegaban.
            En 1905 fue ascendido a mayor y se dedicó a la administración de la oficina, porque no tenía experiencia en el espionaje.
            En 1907 ascendió de nuevo y le nombraron nuevo jefe de la oficina de clientes, como premio por su buena labor como administrador.
            En 1908 pasa a ser el nuevo jefe de la oficina de evidencias, con el encargo de desbaratar la red de oficiales que se dedican a pasar sus secretos a los rusos. No olvidemos que, por entonces, su protector era ya el jefe máximo del Ejército.
            Su ascenso a coronel en 1908, le obliga a dejar la Inteligencia y va destinado a Praga, como jefe del Estado Mayor del VIII Cuerpo de Ejército.
            Por aquella época, los rusos reorganizaron todos sus servicios de Inteligencia en un solo, la Ojrana, y su director envió a Viena a su mejor agente para ocuparse de la captación del mayor número posible de oficiales del Imperio. Parece ser que fue en este momento, alrededor de 1905, cuando captaron a Redl.
            Se supone que fue en estas fechas, porque, según parece, muestra unos signos exteriores de riqueza que son anormales para los ingresos de un oficial de esa categoría.
            Algunos autores dicen
que, en principio, sólo trabajaba para los franceses y los italianos, pero que se negó en redondo a trabajar para los rusos. Así que sólo se lo ganaron a base de subir el importe de su ficha, como los futbolistas de hoy en día.
            También se dice que le chantajearon, porque descubrieron sus relaciones homosexuales, que estaban prohibidas en el Imperio y más siendo un militar.
            Entre 1903 y 1907 tuvo varios controladores en la embajada rusa, pero todos fueron descubiertos y expulsados del país. Lo extraño es que no le descubrieran a él. Bueno, realmente, la misión de él era descubrir a los demás.
            Según parece, sus informes fueron tan valorados por los rusos que no dudaron en sacrificar algunos agentes para mantener este contacto.
            Realmente, nadie sabe a ciencia cierta qué información envió Redl a los rusos, porque, prácticamente, no le interrogaron.
            Para no llamar la atención, los rusos le facilitaron información falsa acerca del Ejército ruso, donde se hacía una valoración muy por debajo de su capacidad real. También le dieron los datos de ciertos agentes de poca monta para que los detuviera.
             En 1909 estuvo a punto de ser detenido, pues el agregado militar del Imperio en Rusia era muy amigo

del británico y éste le confesó que tenían los austriacos un topo dentro de su estado Mayor. Así que comenzaron las investigaciones, las cuales se le encargaron nada menos que a Redl.
            En 1913 tenemos a nuestro personaje aún en Praga en su destino ya mencionado. Allí envía sus informes por correo a través de un apartado postal.
            Un insospechado suceso pone a todo el mundo en guardia. Resulta que un envío postal fue devuelto desde la estafeta de Viena a su oficina de origen, en la actual Kaliningrado. Allí, como nadie fue a reclamarla, los funcionarios abrieron el paquete y se encontraron con varias miles de coronas y una lista de direcciones. Como sospecharon que podría pertenecer a algún delincuente, pusieron el paquete en manos de la policía alemana, la cual comprobó que todas las direcciones estaban dentro del Imperio.
            Así que, como los dos países eran aliados, los alemanes les pasaron el asunto a los austriacos.
            En Viena, el caso se lo pasan a la Oficina de Evidencias y, dentro de ella, al mayor Ronge. Éste, nada más comenzar la investigación, pudo reconocer en la lista varios domicilios de espías rusos ya conocidos por su servicio, pero él pretendía atrapar al topo que había en sus propios servicios.
            Para no llamar la atención, pidió que la vigilancia en los domicilios de la lista la realizaran agentes de la Policía de Viena.
            Aparte de ello, enviaron de nuevo el paquete, disimulando que ya había sido abierto, a la Oficina de Correos de Viena, para ver si alguien iba a recogerlo.
            El 25/05/1913 el coronel Redl fue de Praga a Viena, tomando luego un taxi hasta la Oficina de Correos. Antes de entrar, observó que no había en los alrededores ninguna cara conocida, correspondiente a sus antiguos camaradas del servicio. Lo que no se suponía es que lo habían estado vigilando dos desconocidos inspectores de la Policía de Viena.
            Más tarde, interrogaron al taxista y éste les dijo que lo había llevado a un céntrico hotel vienés. Además, se dejó la funda de un cortaplumas dentro del taxi.
            Fueron con el taxista a llevar al hotel la funda del cortaplumas y luego esperaron para ver quién era el que la recogía. Se llevaron la gran sorpresa cuando vieron que era el propio Redl el dueño de la funda.
            Los agentes telefonearon al Estado Mayor y el escándalo fue impresionante. Nadie se lo podía creer. El mismo jefe de la oficina de Evidencias sufrió un ataque y tuvo que ser ingresado.
            En el palacio real se celebró con urgencia una reunión de alto nivel a la que acudieron el emperador, el heredero y el jefe del Estado Mayor, el protector de Redl. Cada uno tenía sus propios motivos para estar preocupado por este asunto, pues había muchos secretos en juego. También asistió a esta reunión el propio Ronge.
            Se decidió que Redl debía pagar con su vida su traición y debía hacerse de una forma muy discreta. Así que se redactó una orden en un impreso de telegrama y escrito a máquina con las instrucciones y sin firma, para no implicar a nadie.
            Mientras tanto, Redl permaneció recluido en su habitación de hotel rodeado por todas partes por militares.
            En las instrucciones se le decía que debía suicidarse, así que le dieron una pistola con una bala. Ronge quiso interrogarlo, pero tenía que volver a Praga e iba a perder el último tren de ese día. Redl se limitó a poner por escrito que espió para otro país él solo.
            Por la noche se escuchó un disparo y ya por la mañana acudió la policía para recoger el cadáver del suicida.
            Unos días después, el propio Ronge fue a visitar al emperador para entregarle personalmente la documentación sobre el tema. Seguramente, luego la destruyó el emperador.
En Praga, los agentes fueron a la oficina de Redl para efectuar un registro. El problema es que no le pidieron las llaves y no había manera de abrir esas cerraduras. Tampoco encontraron fácilmente un cerrajero, pues era domingo, así que tuvieron que recurrir a la ayuda de la policía.
            Como las casualidades se dan a veces en la vida, este asunto se pudo dar a conocer de la forma más tonta.
            Resulta que el cerrajero que encontraron también era jugador de fútbol y ese día tenía un partido, pero no pudo asistir a causa de ese trabajo.
            Al día siguiente fue a ver al presidente del club, que le amenazó con expulsarle del equipo, así que el cerrajero lo contó todo.
            El problema es que el presidente era también periodista, así que publicó inmediatamente un artículo lleno de eufemismos y analogías, acusando a Redl de espía y homosexual. Así que se produjo un escándalo enorme y el mismo presidente del Gobierno hubo de reconocer en el parlamento estas acusaciones.
            Se formó la correspondiente comisión parlamentaria que llegó a la conclusión de que Redl llevaba varios años traicionando a su país y cobrando grandes sumas por ello.
            Llegados a este punto, seguramente, muchos de mis lectores se estarán preguntando qué importancia puede tener este personaje y para qué les estoy contando este rollo.
            Como la vida está llena de casualidades, ahí va otra. Como los rusos se surtían preferentemente de los planes del Estado Mayor austriaco e, incluso, algunos dicen que del alemán también, pues en Moscú, que llevaban tiempo pensando en la guerra, quisieron aprovechar el conocimiento que tenían del enemigo. Así, dicen algunos autores, que los rusos tenían tanta prisa porque empezara, pues sabían por dónde les iban a atacar y conocían muy bien a su enemigo. Si dejaban pasar esa oportunidad, les daría tiempo a los austriacos para cambiar esos planes y el trabajo no hubiera servido para nada.
            Así que, casualmente, un mes después, como los austriacos les pusieron su heredero a tiro, los rusos, valiéndose de unos chicos serbios, se lo cargaron.
            Realmente, nunca se ha sabido a ciencia cierta qué cantidad de información  pasó a los rusos.
             
           

EL MISTERIO DEL MARISCAL NEY


Bueno, esta vez voy a dejar de escribir sobre temas serios y voy a  hacer una entrada sobre un tema que siempre me ha parecido muy intrigante.
            Voy a hablar del famoso Mariscal Ney, llamado por Napoleón “el valiente entre los valientes”.
            Michel Ney nació en 1769 y era hijo de un tonelero francés de la región fronteriza de Lorena, pero siempre supo hablar bien en alemán, porque su madre era alemana.
            Empezó trabajando con un comerciante de licores del Sarre, pero no le gustó nada y, cuando pudo, probó suerte en el Ejército francés.
            Esta profesión se le dio mejor y enseg
uida fue ascendiendo a una gran velocidad, prestando sus servicios en la caballería.
            Durante la guerra contra la 1ª Coalición participó en varios asedios, como el de Valmy, a las órdenes del general Kleber.
            En 1794 ya era capitán y como su general le tenía mucha estima le hizo jefe de escuadrón y ayudante de campo.
            Posteriormente, en 1796, es destinado al asedio de Mainz, donde por su arrojo, es ascendido a general de brigada.
            En 1797, durante una batalla es derribado y hecho prisionero por los austriacos. A los pocos días fue intercambiado por otro general austriaco.
            Tras el golpe de Napoleón del 18 de Brumario él se manifiesta en contra, pero es convencido por su esposa para que le apoye, pues es amiga íntima de una hija de Josefina. De esa manera llega a conocer al futuro emperador, quedando impresionados ambos.
            En 1802 es nombrado ministro plenipotenciario para Suiza, donde realiza bien su gestión y es alabado por el propio Talleyrand.
            En 1804, Napoleón en persona le entrega el bastón de mariscal. Posteriormente es destinado para mandar uno de los Cuerpos que invadirán Austria. Se coordina con Napoleón y juntos consiguen derrotar a ese Imperio.
            En 1806 lucha en territorio prusiano y, concretamente, en las célebres batallas de Jena, Erfurt y Eylau.
            Más tarde, ataca Rusia y, tras algunas victorias, es nombrado duque de Elchingen.
            En 1808 es enviado a España para estar a las órdenes del rey José, pero se llevan mal por considerar que sus órdenes son “inapropiadas”.
            También estuvo en la campaña de Portugal, pero Napoleón le devuelve a Francia a causa de las malas relaciones con otros generales.

            La conducta de este tipo grandote y pelirrojo, en la retirada de Moscú,  le elevó a la categoría de mito. Combatió heroicamente en las batallas de Smolensk y Borodino y Napoleón le nombró príncipe del Moscova.
            Cuando se retiraron hacia Polo
nia, le encargaron la protección de la retaguardia, combatiendo durante 40 días contra muchas unidades rusas que les perseguían. En el paso del Beresina fue uno de los últimos en cruzar el puente.
            Durante la retirada por Europa la suerte fue dispar, pero fueron derrotados en la Batalla de las Naciones.
            En 1814, Napoleón logra vencer aún en varias batallas, pero José rinde París a los aliados.
            Tras esa rendición, los generales franceses se reúnen y le piden a Napoleón su abdicación. El documento es entregado por Ney al zar de Rusia.
            El nuevo rey Luis XVIII, le reconoce su valor y le confirma todos sus títulos, nombrándole par de Francia.  Pero en la Corte no se siente a gusto a causa de las burlas de los nobles por su origen plebeyo.
            El 06/03/1815 es citado ante el mariscal Soult, ministro de la guerra, para notificarle que Napoleón ha desembarcado y tiene que detenerle. Él promete traerlo metido “en una jaula de hierro”.
            Se organizan varias unidades para buscar las tropas de Napoleón, pero es la suya la que lo encuentra.
            Antes de verse frente a frente, el 14 de marzo recibe una carta escrita por Napoleón, que le entrega el general Bertrand. No sabe qué hacer, pero, tras meditarlo largamente, decide pasarse con sus tropas al bando de Bonaparte.
            El 17 de marzo, ambos se encuentran en Auxerre y se dan un abrazo delante de sus tropas, marchando en adelante juntos hacia París.
            Hay que recordar que, durante esta ofensiva se les unieron muchas otras tropas. En los periódicos afectos a Bonaparte se podía leer “No nos mandéis más tropas que ya tenemos bastantes”.
            Los aliados se reúnen de nuevo formando la llamada Séptima Coalición. Las tropas de Bonaparte se desplazan hacia Bélgica para combatir contra las tropas inglesas y prusianas, que están allí acantonadas.
            Allí, a mediados de junio, se produce la llamada batalla de Quatre Bras, donde los franceses les  fuerzan a replegarse hasta la conocida localidad de Waterloo.
            En esta batalla la suerte le da la espalda a los franceses. Napoleón pretende engañar a los aliados con un ataque de frente, mientras da las órdenes oportunas al mariscal Grouchy para que se desplace hasta allí y ataque por la espalda a los aliados. El problema es que las cosas no salen como fueron planeadas y, por un lado, los aliados oponen más resistencia de la esperada y, por otro, Grouchy no se entera de dónde se está celebrando la batalla y no acude a ella. Mientras que el mariscal prusiano Blücher, al cual perseguía Grouchy, sí se presenta allí en el momento más oportuno, decidiendo el resultado de la misma.
            Quizás por un acto de desesperación o por un exceso de la valentía que le caracterizaba, Ney decidió atacar exclusivamente con la caballería las formaciones inglesas. Fue todo un suicidio, pues Napoleón no le pudo ayudar con fuerzas de infantería y los valientes jinetes franceses murieron a miles frente a los cuadros bien organizados de la infantería británica.
            Como anécdota sobre la falta de previsión francesa, puedo comentar que era tradicional en esa época que, cuando se realizaba una carga de caballería contra las baterías del enemigo, los jinetes, al llegar a los cañones, sacaban de sus cartucheras un martillo y unos clavos y hacían orificios para inutilizar los cañones. Esta vez, la falta de previsión hizo que casi ninguno hubiera cogido esas herramientas, con lo cual, la ma
niobra no les sirvió para nada.
            Tras la derrota y el nuevo destierro del emperador, Ney fue procesado acusado de traición, por haber cambiado de bando.
            Parece ser que Luis XVIII le prepara la encerrona de juzgarle ante un tribunal compuesto por militares con los que nunca se había llevado bien. Sin embargo, él solicitó ser juzgado por la Cámara de Pares, por su condición de Par del Reino.
            En el juicio es declarado culpable por 128 votos contra 33 y condenado a muerte ante un pelotón de fusilamiento.
            El 20/11/2015 fue llevado por un pelotón de ejecución a la parte trasera del palacio de Luxemburgo y allí, en los jardines, fue ejecutado. Pidió dar la orden de disparar y que se le apuntara al corazón. Su nombre aparece escrito entre los de los héroes en el Arco de Triunfo de París y tiene su tumba en el famoso cementerio de Pere Lachaise, en París.
            Hasta aquí todo parece una historia normal sobre un militar que dedicó toda su vida al servicio de Francia y de su emperador y que fue fusilado por no haber sabido elegir el bando conveniente, cuando otros sí que lo hicieron y se libraron del castigo. También pudo ser porque él no era
noble y los otros fueron perdonados por serlo.
            También es preciso decir que fue muy sospe
choso que ninguno de sus familiares asistiera a su entierro y sólo hubo un pariente lejano en ese acto. También fue un diplomático inglés, del cual comentaremos algo más tarde.
            Además, es curioso que su
cuerpo fuera inmediatamente retirado del lugar de la ejecución, lo cual era contrario a las ordenanzas militares y llevado a un hospital cercano.
            A partir de aquí comienza una leyenda que se ha extendido hasta nuestros días. Parece ser que Ney, como mucha gente de esa época, perteneció a la Masonería, al igual que Wellington o José Bonaparte. Ya pueden suponer por dónde va la cosa, pues los masones tienen prohibido matarse entre ellos.
            Algunos autores se basan en testigos que conocieron a un tal Peter Stuart Ney, que vivió en USA. Era de una edad parecida a la de nuestro personaje, también se parecía mucho a éste y hablaba muy bien alemán. No olvidemos que Ney nació en una localidad fronteriza con Alemania y que su madre era alemana.
            Parece ser que este maestro,  que trabajó en ambas Carolinas, a veces bebía más d
e la cuenta y afirmaba ser el famoso mariscal. Incluso, llegó a trabajar en el Davidson Colledge, un colegio de lo más exclusivo, radicado en Charlotte (N. Carolina). Uno de los discípulos más conocidos de este colegio fue el presidente Wilson.
            En una de esas borracheras contó que los soldados no querían disparar contra él, pues era muy popular en el Ejército, por su valentía y su buen trato a sus subordinados, así que, por encargo de Wellington, le suministraron a través de un diplomático británico, una botellita con un líquido rojo, la cual fue rota en el momento adecuado, al objeto de que pareciera su sangre. También dijo que los soldados dispararon por encima de su cabeza. Es curioso, porque en el dibujo sobre su ejecución, se ve que el oficial al mando del pelotón se ha dado la vuelta.
            Posteriormente, dieron el cambiazo y pusieron en su lugar un cadáver de un fallecido en un hospital de París, que fue el que enterraron en su t
umba parisina.
            Mientras tanto, según contaba, el verdadero Ney fue trasladado discretamente a un barco, el cual le llevó directamente a USA, donde fue muy bien recibido por los bonapartistas. No olvidemos que allí vivía también José, antiguo rey de España, el cual, posiblemente por lo que se llevó de aquí, tuvo en América una existencia envidiable, gracias a ser multimillonario y se sabe que acogió a muchos otros refugiados bonapartistas.
            Se dice que algunos lo reconocieron durante su travesía en barco. Incluso, ya en USA, un médico que le reconoció en cierta ocasión, manifestó que en su cuerpo tenía las mismas heridas del difunto Ney. Además, muchos reconocieron que era todo un experto en manejar el sable. Por otra parte, un grafólogo americano que estudió las escrituras de ambos, reconoció que estaban realizadas por la misma persona.
            Otra de las cosas que se cuentan es que, en 1821, uno de sus alumnos llevó a clase un periódico donde se informaba de la muerte de Napoleón en su exilio de Santa Elena. Al verlo, el profesor se desmayó y tuvo que ser trasladado a su casa, donde, según parece, intentó cortarse el cuello, pero fue encontrado inconsciente y salvado por un médico. Parece ser que fue el mismo médico que informó sobre esas cicatrices propias de un hombre de guerra.
            Otros dicen que este maestro, cuando bebía, se hacía más locuaz y contestaba muchas preguntas sobre la vida en Francia y los detalles de la familia imperial. Igual que conocía muy bien los detalles de las batallas donde había participado.
            Dicen algunos que, en 1846,  en su lecho de muerte se le oyó decir: “Bessières ha muerto, la vieja guardia ha muerto, por favor, dejadme morir en paz”. También su enfermera explicó que le oyó decir cuando estaba a punto de morir: “soy el mariscal Ney de Francia”. 
            En fin, todo un enigma que, desconozco, si algún día podría resolverse. Parece ser que el mencionado Davidson Colledge guarda entre sus archivos bastantes escritos sobre este personaje, por si un día alguien quiere profundizar en esta investigación.