ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

martes, 18 de febrero de 2014

LA CRISIS DE 1958 EN FRANCIA

Es curiosa la forma en que los franceses manejan la información y lo bien que nos venden su país, como si fuera, literalmente, el paraíso. Eso ya lo comprobaron los exiliados en carne propia, cuando tuvieron que salir pitando de aquí al final de la guerra civil.
Por otra parte, siempre nos han echado en cara a los españoles que hayamos vivido tanto tiempo soportando una dictadura. Con esta entrada, simplemente, me gustaría demostrar que allí tuvieron una situación política parecida, pero siempre la han llamado de otra forma.
Al llegar a las elecciones de 1956, la situación era complicada, pues, aunque la economía del país iba creciendo, la política no acababa de remontar tras la II Guerra Mundial y, además, en 1954, habían sufrido un gran varapalo al ser derrotados en la famosa guerra de Indochina.
Esta derrota no sólo afectó a Francia, sino también a USA, que le apoyó descaradamente en la guerra. Casi todo el material militar utilizado allí por los franceses les había sido cedido por los USA. Es posible que lo hicieran con objeto de  no tener que mandar sus tropas para defender ante los comunistas el reparto del mundo que hicieron los dirigentes aliados en la reunión de Yalta.
Sólo hay que ver que, tras la retirada francesa, los USA ocuparon inmediatamente su lugar, lo cual dio lugar a la impopular guerra de Vietnam.
Bien, siguiendo con el panorama de 1956, En Francia, los electores no sabían muy bien a quién votar y consideraban demasiado tradicionales a los partidos mayoritarios por lo que no les parecían adecuados para sacarles de ese atolladero.
Aparte de eso, en Argelia había surgido otro movimiento de independencia muy fuerte. Eso era muy preocupante, pues Francia había pensado en mejorar su situación económica a base de explotar aún más a las colonias y no podía permitir ahora que se le rebelaran. De hecho, España no puso ningún reparo a Marruecos para conseguir su independencia, al contrario de lo que hizo Francia.
Como los militares franceses, esos que piensan, más o menos, que son discípulos de Marte,  tuvieron  que soportar esa inexplicable derrota en el territorio asiático, ahora estaban echando el resto en Argelia.
Habían conseguido del Gobierno que les enviara nada menos que unos 400.000 soldados a ese territorio africano, para pacificarlo. Algo un poco extraño para una guerra no declarada. Esta vez sabían que nadie les iba a admitir un fallo.
La situación empeoró tras la publicación de un
libro llamado “La question”, escrito por Henry Alleg, el cual nos va contando en sus páginas cómo fue detenido y torturado salvajemente en Argelia por el Ejército francés. Algo impensable con un ciudadano francés.
Esta obra creó un escándalo sin precedentes en Francia y, como al Gobierno no se le ocurrió otra tontería que prohibir su publicación, pues la cosa se puso peor.
Además, a causa de un error de la aviación francesa, bombardearon un pueblo en Túnez, matando a bastante gente.
Estos acontecimientos hacen que el Gobierno dimita y el presidente de la República, René Coty, busque tenazmente a un sustituto para el cargo de Presidente del Gobierno.
Tras muchas gestiones, consigue que acepte el cargo Pierre Pflimlin, un político muy mal visto por el Ejército a causa de sus ideas pacifistas.
Ahora los militares, conscientes de su fuerza, se erigen, como siempre, en salvadores de la Patria, y nada menos que se atreven a exigirle al presidente Coty que cese a Pflimlin y ponga en su lugar al general De Gaulle.
Las amenazas son muy serias, pues se descubren unos planes para tomar París con  blindados y ocupar las principales ciudades con lanzamiento de paracaidistas.
De Gaulle, en cambio, toma la postura que más le interesa, la cual consiste en no pronunciarse sobre el tema y dejar que el tiempo corra a su favor. Les dice en privado a sus seguidores: “no hay que tomar el poder, basta con recogerlo”.
En Argel, que es donde hay más tropas francesas, se van fraguando planes para conquistar el poder.
No pueden admitir que, tras la publicación del citado libro, se haya nombrado una comisión para vigilarles de cerca.
El nombramiento de Pflimlin se hace efectivo en mayo del 58 y la noticia cae como una bomba en Argel. Allí, un nutrido grupo de colonos toma el palacio del gobernador y el Ejército se suma a la protesta, formando un comité de salvación pública, bajo las órdenes del general Massu.
El 15 de mayo, De Gaulle, ya toma una postura públicamente y se ofrece como candidato a la presidencia. Critica la pasividad del Gobierno y el sistema partidista. Así que pide plenos poderes para acabar con el caos y reformar la política del país.
Como Montesquieu, dice que hay 3 poderes, pero los enumera de una forma diferente. Dice que él tiene el poder moral, el Gobierno tiene el poder legal en París, pero el poder real en ese momento está nada menos que en Argel.
Algunos políticos, como el joven Mitterrand, dicen que el general intenta chantajear a Francia, amenazándola con un posible golpe de estado o, incluso, una guerra civil.
A finales de mayo, a Pflimlin no le queda otra que dimitir y dejar paso a De Gaulle, el cual, antes de aceptarlo, reclama el visto bueno de los sublevados en Argel.
Además, consciente de su fuerza, le exige al presidente Coty plenos poderes durante 6 meses y unos poderes constituyentes para cambiar la constitución  de la IV República. Algo parecido a los dictadores de la antigua Roma.
Así, al presidente Coty y a la Asamblea Nacional no les quedó otra que plegarse a las exigencias del general y a primeros de junio le concedieron esos poderes.
Incluso, según parece, el mismo Coty amenazó con dimitir si la Asamblea no aprobaba el nombramiento de De Gaulle. No obstante, a final de año dimitió el mismo Coty y le sucedió De Gaulle, como nuevo presidente de la República.
En 1959 acabaron la redacción de la nueva constitución de la V República, la cual fue aprobada en un referéndum.
No hará falta indicar que la nueva constitución aumentó los poderes del presidente de la V República, pasando a un primer plano de la política, no como sucede en otros países como Italia o Alemania.
Más tarde, como De Gaulle, que había estado alejado de la política desde 1947, se empeñó en cerrar el conflicto de Argelia a base de reunirse con los bandos implicados en el mismo. Eso no gustó nada ni a los colonos ni al Ejército francés.
Por ello, en 1961, pretendieron dar otro golpe de Estado, pero como esta vez había un militar a la cabeza de la República, el golpe fue derrotado y los golpistas, encarcelados o exiliados.
El gran problema es que las conversaciones de paz demostraron que las comunidades de colonos franceses y los argelinos eran totalmente incompatibles. Así que Francia tuvo que tomar medidas urgentes para evacuar a esa enorme cantidad de gente al territorio europeo, para prevenir posibles masacres.
Aunque fue siempre muy criticado por haber abandonado Argelia, con el tiempo se demostró que fue la mejor solución para ambas naciones, porque Francia ya no era la potencia militar que fue en el pasado.
De Gaulle siempre tuvo una idea de Francia como algo que venía de la Antigüedad y que había que proteger por encima de todo, incluidos los partidos. Consideraba que sólo él tenía la potestad suficiente para hacerlo, pues la había salvado en 1940.

El Gobierno formado por el general en 1958 era de una dudosa legalidad, pero consiguió aunar los esfuerzos de varias fuerzas políticas. También incorporó a su Gabinete a varios tecnócratas, como el futuro presidente Pompidou, que fue su mano derecha y, más tarde, su sucesor.

5 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, sobre un tema del que, debo reconocer, sabía muy poco. Aliado, tienes la habilidad de dar con temas muy poco conocidos pero muy ilustrativos.

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  2. Me alegro de que te haya gustado. Es una pena que no pueda saber si al resto de la gente le gustan estos temas, porque no suelen hacer comentarios.

    Como siempre, muchas gracias.

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  3. Es verdad, no se suelen hacer comentarios, pero te aseguro que los temas son muy interesantes y poco conocidos. Enhorabuena.

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  4. A mí, francamente, me parece bastante ridículo que la gente no quiera comentar nada, porque, si lo hace como "Anónimo", nadie va a saber nunca quién es y a mí me animarían a escribir más artículos. Esa es una de las razones por las que cada vez escribo menos.

    Muchas gracias y saludos.

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  5. A mi también me ha gustado mucho, por favor, no dejes de escribir..

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