ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 9 de febrero de 2014

UN ARTILLERO EXTRAORDINARIO: JOAQUÍN PÉREZ SALAS

Parece que, últimamente, me ha dado por hablar de los artilleros, pero es una mera casualidad, no es otra cosa. A lo mejor, hablo otro día de las varias disoluciones que tuvo que enfrentar ese arma. Seguro que os gustará, porque es algo muy interesante.
Hoy voy a hablar de un hombre muy íntegro llamado Joaquín Pérez Salas. Ya veréis luego porque lo califico de ese modo.
Nació en Sevilla en 1886, dentro de una familia con mucha tradición militar. De hecho, los cinco hermanos se dedicaron al Ejército.
En 1905 ingresó en la academia de Artillería, aunque me parece un poco tarde para lo que se estilaba en esa época. Allí estuvo hasta 1910, cuando empezó su vida como artillero en diferentes destinos, como Valladolid, Valencia, Melilla o Larache. Olvidaba mencionar que fue el número 1 de su promoción, algo muy importante entre los militares.
Estuvo trabajando también en una comisión conjunta entre militares e industriales civiles para la modernización del armamento, pues, no olvidemos que el oficial de Artillería salía de la academia coin un título equivalente a ingeniero industrial y a Pérez Salas se le consideró uno de lso mejores artilleros de su época.
Tras haberse opuesto, como muchos de sus compañeros, a las intenciones de la Dictadura de Primo de Rivera, en relación con el arma de Artillería, fue expulsado del Ejército en 1929, tras la sublevación encabezada por el político Sánchez Guerra.
En 1930 fue readmitido, gracias a una amnistía realizada durante la famosa “Dictablanda” del general Berenguer.
Me llama la atención, que, en su consejo de guerra, por haberse rebelado contra la Dictadura, fuera defendido por el famoso abogado militar Pardo Reina, uno de los que, posteriormente, fundó  la derechista UME. Parece ser que invitó a Pérez Salas a afiliarse, pero se negó.
Al año siguiente, llegó la II República y él le juró lealtad al nuevo régimen, por lo que siguió dedicado a la vida castrense. Se comenta que el Gobierno, debido a su lealtad, le ofreció el cargo de Gobernador civil de Valencia, algo que él no aceptó.
Con la llegada de la Guerra Civil, ocurrió en su familia lo que en otras muchas. De los 5 hermanos militares, cuatro se decidieron por las filas republicanas y un quinto se pasó a las nacionales, donde hizo muy buena carrera, llegando a jubilarse como teniente general.
A finales de agosto, Joaquín, del 36 fue destinado a una variopinta unidad que iba a realizar una ofensiva sobre Córdoba, planeada por el famoso general Miaja, para reducir la presión nacional sobre Madrid. Concretamente, estuvo al mando de la columna Espejo-Castro del Río.
Estuvo muy cerca de tomar Córdoba, pero como el resto de las tropas no lo había conseguido, le dieron la orden de replegarse, aunque se quedaron unos días por la zona.
Por cierto, en ese frente estuvo un tiempo bajo el mando de Hernández Saravia, a quien dediqué hace poco otra entrada en mi blog.
Existe una anécdota, cuando su unidad estuvo situada en el pueblo de Bujalance, que me ha gustado y paso a comentar.
Resulta que este militar sólo se consideraba un profesional leal a su Gobierno, sin pretender entrar en actividades políticas. No obstante, siempre fue muy humano y le indignaban muchas cosas que se cometieron durante la guerra. Una de ellas eran los famosos “paseos”, donde se asesinaba impunemente a la gente que, presuntamente, pertenecían al bando contrario.
En esta ocasión, llegó hasta él una mujer llorando e implorando que hiciera algo, aunque no sabía ni quién era este militar. Parece ser que habían encerrado a su marido y era muy posible que lo fusilaran esa misma noche, sin previo juicio, por supuesto.
Él la escuchó con mucho interés y al terminar le dijo que se tranquilizara y que se fuera a su casa para reunirse con su marido. Según decía la mujer, lo habían encarcelado por el mero hecho de votar a la CEDA, pero no había hecho nunca nada malo. Más o menos, como millares de personas que fueron asesinadas por los dos bandos durante la guerra.
Lo cierto es que nuestro personaje se dirigió al ayuntamiento y allí habló con el alcalde. Este era una persona muy radical. Seguramente sería de la CNT, que fue la que se enseñoreó del pueblo y hasta emitió papel moneda.
Bien, lo cierto es que tuvieron una agria discusión, donde el alcalde se puso a gritar diciendo que a todos los fascistas encerrados los iban a fusilar en los próximos días, mientras que nuestro personaje en su tono habitual, hablando tranquilamente, le exigió
que, si no habían sido juzgados y condenados, les pusiera en libertad inmediatamente.
Al final, el militar se salió con la suya y puso a disposición de la mujer y su marido un coche del ejército para que los llevara hasta Jaén, donde pidieron irse, pues allí vivían unos familiares y se encontrarían más seguros.
El matrimonio se fue pensando que habían hablado con un militar nacional infiltrado dentro del bando republicano, pues no era esa la actitud habitual de los republicanos.
Durante la guerra, se posicionó en contra de todos estos asesinatos y eso le valió que no fuera muy popular entre los colegas de su bando. También prohibió toda propaganda política entre sus tropas y eso no gustó nada a los comunistas, que pidieron más de una vez que fuera cesado.
También se citan en el haber de nuestro personaje la defensa de la zona de Pozoblanco, en marzo de 1937, contra las fuerzas de Queipo de Llano, que, incluso, llegaron a reconquistar algunos pueblos para la República. Esa fue una operación militar alabada por ambos bandos.
Precisamente, sus adversarios consiguieron por fin que fuera cesado, pues se negó a obedecer las órdenes del Alto Mando, que le indicaban que evacuara Pozoblanco, lo cual, a su juicio,  bajaría la moral de sus tropas, pues les había costado mucho mantener esa posición durante tanto tiempo.
Además, se dice que en el bando nacional se le tenía miedo, pues se conocía su habilidad para colocar las piezas artilleras, a fin de que todos los disparos alcanzaran los objetivos previstos.
Esta operación le valió la Placa Laureada de Madrid, la mayor recompensa republicana en ese momento y el odio mortal de Queipo de Llano, aunque alababa sus condiciones militares.
A lo mejor, por las rivalidades entre los militares, es posible que no le gustara que un artillero le ganara una batalla a uno de caballería. Bueno, pensándolo bien, Napoleón también fue artillero y no se le dio nunca mal eso de ganar batallas a los demás.
En mayo de 1938 fue ascendido a coronel y en agosto se le dio el mando del VIII cuerpo de Ejército, una unidad con un nombre muy ampuloso, pero poco efectiva. Por eso, no pudo lograr sus objetivos, aunque defendió a capa y espada la zona de Almadén, para que no cayera en manos nacionales, cosa que logró.
Hay que decir que, cuando le notificaron su ascenso a coronel, él se negó a aceptarlo y fue a ver al subsecretario del ministerio para que, en lugar de su ascenso, le fuera dada la Placa Laureada de Madrid a su unidad, en premio por haber resistido en Pozoblanco. Esta vez no lo consiguió.
En una visita a Azaña, por el que sentía gran admiración, le explicó que, según su punto de vista, para intentar ganar la guerra, había que eliminar los comisarios políticos, que infunden desconfianza entre las tropas y los mandos. También había que poner a mandos profesionales al frente de las unidades. Aparte de reducir éstas, para necesitar menos mandos y poder rellenar las plantillas al completo, cosa que nunca se había conseguido. Lo cierto es que, a esas alturas de la guerra, Azaña había perdido prácticamente todo su poder y era sólo un elemento decorativo en manos de políticos mucho más radicales que él.
Parece ser que algunos mandos republicanos estaban tan hartos de la actividades de los comisarios políticos que enviaron un escrito al Gobierno, con el apoyo de la FAI, para que cesaran al general Rojo de su puesto de jefe del estado Mayor Central y pusieran en su lugar a Pérez Salas, pero no tuvieron éxito.
Al final de la guerra, en marzo de 1939, fue destinado al mando de la Base Naval de Cartagena. Es extraño que un militar del Ejército de Tierra se hiciera cargo de una base de la Armada, pero es que pocos meses antes había tenido lugar en esa ciudad una sublevación militar contra la II República y, posiblemente, no dispondrían en el Gobierno de marinos de absoluta confianza.
Supongo que a él le vino bien este nombramiento, pues había sido condenado a un brutal ostracismo, por oponerse a la politización del Ejército. Una de sus frases preferidas era: “ganaremos la guerra a pesar de los comisarios”.

También se comenta que nunca quiso llevar las insignias del Ejército republicano, por considerar que su bando era el legal y era el otro el que había de cambiarlas.
Siguiendo su línea habitual, pacificó Cartagena y no tomó represalias contra los militares que se habían sublevado anteriormente, aunque tuvo que enfrentarse con los mandos de la brigada comunista que había enviado Negrín para sofocar esta rebelión.
A finales de mes, zarparon de esa base varios barcos llenos de gente con afinidad republicana, previendo la represión posterior de las tropas franquistas. A Joaquín le invitaron muchas veces a irse con ellos,  pero él insistió en quedarse en su puesto. Parece ser que le indicaron que custodiara una serie de obras de arte, que habían sido evacuadas del Museo del Prado y que se habían depositado en los polvorines que había en la ciudad. No hará falta decir que los equipos de expertos enviados desde Madrid a primeros de abril, encontraron estas obras en perfecto estado dentro de esos polvorines, como el de Algameca.
Efectivamente, nada más llegar las tropas franquistas fue encarcelado y acusado de un presunto delito de “rebelión militar”, porque no lo podían acusar de nada más. No hay que olvidar que, al comenzar la guerra, los nacionales se proclamaron como el único ejército legal y condenarían a todo el que se les opusiera. Así que esa argucia legal les valió luego para asesinar a mucha gente, durante la guerra y en la época posterior.
Así que fue encarcelado por los mismos quintacolumnistas que él había liberado al llegar a Cartagena. Primero estuvo recluido en el castillo de San Julián, en Cartagena,  y luego en el cuartel de Jaime I,  en Murcia.
Como fue siempre tan íntegro con sus ideales, rechazó cientos de avales enviados por personas de ideología derechista a quien había protegido. También las proposiciones de conmutación de pena y hasta las gestiones de su hermano Julio, que militaba en el bando nacional.
Un nefasto 4 de agosto de 1939 se cumplió la sentencia de muerte, pronunciada por un consejo de guerra, y, tras haberse descalzado previamente, fue fusilado pisando la tierra española que siempre defendió con todas sus fuerzas. Murió siendo católico, como había vivido siempre, aunque sin practicar una religiosidad exagerada.
Parece ser que se esgrimieron argumentos en su contra, como haber estado implicado en la rebelión contra Primo de Rivera en 1929, la sublevación de Jaca, en 1930, y su buena amistad con Azaña.
No obstante, muchos militares profesionales, como Queipo de Llano,  lamentaron que hubiera seguido fiel a la República, pues siempre fue un militar muy apreciado en el Ejército.


15 comentarios:

  1. Salve, Aliado.

    Ante todo pedirte disculpas por no haber entrado antes a leer las crónicas de tu interesante, y excelente, blog.
    Cargado, como siempre, de una información que requiere un estudio en profundidad de los personajes que citas; y un buceo en libros e internet que implican un prolongado manejo y pormenorizado contraste.

    Lo que en román paladino se dice “un trabajo bien currado”, valga la redundancia.

    Como tienes habituados a quienes te conocen en tu, permíteme la licencia, "frikismo histórico" te has trabajado un personaje del que tampoco se tienen muchos datos. O andan como en una especie de nebulosa.
    Yo, al menos en su día, los busqué y no haye gran cosa; tal vez por la "damnatio memoriae", y ostracismo, al que se tiene habituado al bando perdedor y que, además en éste caso concreto, tanto daño causó al bando contrario.

    Este personaje me interesó en su día debido a que fue el artífice de una batalla, la de Pozoblanco, en la que mi familia estuvo involucrada de manera indirecta, como refugiados que huían de los combates.

    Encontré algún ensayo que otro pero no podía contrastarlo debido a la escasez de datos de que disponía.

    Quería añadir que, además del acertado adjetivo con que has señalado al Tte.Cnel., era también lo que los antíguos griegos dirían un “estratega”. Además de la habilidad artillera, no sólo para colocar los emplazamientos de las baterías sino para aleccionar a sus artilleros en el manejo de éstas porque había pocos soldados regulares, tuvo que arreglárselas para poner en funcionamiento a un grupo de milicianos y que éstos se comportaran como un ejército regular, las ya citadas Brigadas Mixtas. Y eso sobre la marcha, ahí es nada.
    Esto fue en el caso de la Batalla de Pozoblanco, batalla que más pareció una batalla de la I G.M por las penalidades atmosféricas que tuvieron que soportar ambos contendientes(recordar que en el mes de marzo comienzan las lluvias de primavera y que, a veces, parece el monzón por lo torrenciales que son en el Valle de los Pedroches).

    Otro personaje más que añadir a la historia de los que no tiene historia debido a la cerrazón. Y que gracias a personas como tú podemos rescatar del olvido

    Muchas gracias y un abrazo de un amigo.

    .

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  2. Bueno, apra empezar, muchísimas gracias por tus elogios, aunque me da la impresión de que no los merezco, pero los agradezco, porque tampoco hay mucha gente que haga comentarios, como habrás visto.

    Estoy suscrito a varias revistas de Historia y ya conocía un poco sobre la vida de este militar. La verdad es que en su época tenía fama de chalado o algo así. Nunca le tuvieron en estima en su bando. Casi le respetaron más entre los nacionales. Se dice que, cuando los soldados se enteraban de que él dirigía los bombardeos, no quería colocarse en sus respectivos puestos.
    La verdad es que él sólo quiso ser siempre un militar y defender a su país. Lo que pasa es que debe de ser muy difícil luchar contra tus propios compañeros de armas e intentar matar a tus amigos, porque es tu deber.
    Él siempre fue un hombre fiel a la milicia y no se apuntó, como hicieron otros, al PCE, ni nada por el estilo.
    Se dice que siguió vistiendo su antiguo uniforme, no el del Ejército Popular, y gustaba de llevar una vieja capa azul.
    Se dejó matar como un conejo, porque siempre tuvo la plena conciencia de haber cumplido con su deber y no haber hecho nada malo.
    Me gusta citar de vez en cuando este pasaje de Luces de Bohemia, porque retrata perfectamente el sentir de los españoles:

    "En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo."

    Como él siempre fue una persona honrada, pues aquí nunca tuvo sitio y no hizo carrera como otros.

    De nuevo, muchas gracias y saludos. A ver si te dejas ver más por aquí.

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  3. Interesante relato sobre este excelente militar.Me consta que era un gran profesional y de una calidad humana contrastada.En cuanto a la anecdota,doy fe de que era cierta.Tuve oportunidad de escucharla de los labios de mi cuñada,ya que es nieta suya.Un saludo.

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  4. Muchas gracias por su comentario y sus elogios.

    Me alegra que me comente que esa anécdota, que había recogido en una publicación sobre la guerra en Córdoba, sea cierta.

    Es una pena que, en este país, no cuidemos más a la gente honrada que sólo aspira a cumplir bien con su trabajo y se premie más a otra gente que está menos dotada para ello. Así nos ha ido siempre.

    De nuevo, muchas gracias y saludos.

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  5. Estimado amigo,
    gracias por su blog sobre este militar. Siempre he recordado ya que mi padre se referia a el como uno de los mas grandes ejemplos de lealtad e integridad. Debo decirle que solo recuerdo haberle visto llorar a mi padre cuando, despues de contar alguna anecdota de la guerra y de haber recordado a Joaquin Perez Salas, se quedaba callado recordando la terrible venganza que sufrio por parte de los vencedores. Recuerdo una anecdota que siempre me parecio divertida y que mas o menos decia que en cierta ocasion un asesor sovietico le dijo que no entendia que es lo que estaba haciendo con las piezas a lo que el Tte Cl contesto diciendole al traductor que la dijera al ruso que no lo entendia porque no habia estudiado en Segovia. A mi padre le parecia muy gracioso y a mi tambien.
    En fin amigo, muchas gracias por su trabajo y le mando un saludo muy cordial JL

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    1. Muchísimas gracias por sus elogios sobre mi blog.
      La verdad es que la muerte de este gran artillero es una de las cosas más incomprensibles de la Guerra Civil. Es normal que no se quisiera ir, porque él no había hecho nada más que su trabajo: servir a su país y ser leal a su Gobierno. Con eso ya está dicho todo.
      Hay muchos que dicen que con la guerra se perdió a la mejor gente de España y, en éste y en otros muchos casos, no me queda más que darles la razón.
      Muchas gracias de nuevo y saludos.

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  6. Mi abuelo estuvo a sus ordenes, sargento de artilleria en piezas del 15.5, y me contaba siendo yo un crío de los meritos de este hombre, al que conoció personalmente. Mi abuelo presenció un enfrentamiento verbal con un "enviado" de Madrid, Comisario politico o algo por el estilo, en Arjonilla y, mi abuelo le tocó defender Pozoblanco de un ataque en el que tuvieron que disparar a bocajarro con la espoleta a cero, protegiendose con las planchas de los cañones. Y más cosas.....

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    1. La verdad es que, entre la guerra civil y el exilio posterior a la misma, se perdieron miles y miles de personas que pudieron haber levantado mucho antes a España y haberla sacado de ese letargo, donde permanecía anclada durante siglos.
      En el caso de este singular militar, no entiendo de dónde vendría la orden de fusilarlo, pues no hizo más que cumplir con su deber.
      Además, según parece, casi se puede decir que gozaba de mayores simpatías en el bando franquista que en el republicano.
      Sólo se me ocurre que fuera por la gran cantidad de bajas que produjeron sus cañones y el miedo que tenían los combatientes franquistas de ponerse enfrente de ellos.
      Muchas gracias por su comentario.
      Saludos y ¡¡UN MUY FELIZ AÑO 2016!!

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    2. Sr. Juan Vila, dice vd. que desconoce de donde pudo venir la orden de fusilarlo, parece ser que no quiso humillarse solicitando perdon por algo que el consideraba que no debia pedirlo, como el evitar asesinatos de personas injustamente detenidas; él decía ante esos hechos que solo se había limitado a aplicar las leyes de la Republica, o sea, que eso no era ningún merito; A su defensa llegaron muchos avales de personas que él protegió y, no quiso utilizar eso en su defensa, yo lo entiendo. Y eso ofendió a ese Tribunal al no verlo humillado pidiendo clemencia por su vida, eso ofende Sr. Vila a los mezquinos, a los que carecen de generosidad de espiritu.
      Le aconsejo a quien lea este blog que lea una novela de su vida que se llama EN LA SOLEDAD Y EN LA GUERRA, de Sonsoles Fernandez de Cordoba. Lo retrata.
      Saludos

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    3. Evidentemente, yo no he podido conocer tan de cerca esta historia, como Vd.
      Lo que pasa es que da la impresión de que este hombre era más querido por los nacionales que por sus mismos compañeros republicanos. Lo único que le veo en contra, por parte de los nacionales, es que nunca quiso ir con ellos y que les produjo muchas bajas.
      Sin embargo, me da la impresión de que, si la guerra hubiera durado algo más, lo habrían fusilado los mismos republicanos, porque no congeniaba en absoluto con su forma de hacer la guerra.
      Por eso, me huele que hubo algo más, porque otros hicieron mucho más daño y no fueron sentenciados a muerte, como él.
      Igual, sería interesante ver la composición de su consejo de guerra y la identidad del juez que lo procesó.
      Muchas gracias y saludos.

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    4. No sé si el caso es equiparable, pero, por ejemplo, el coronel Casado Veiga, padre del actor Fernando Rey, también fue artillero y participó en la defensa de Madrid.
      Tras la Guerra Civil, también fue condenado a muerte. Sin embargo, la sentencia se conmutó por la de 30 años de prisión.
      Muchas gracias por su comentario y saludos.

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  7. Mi padre, falangista y sanitario en primera línea con los sublevados en Peñarroya durante toda la guerra, siempre me habló con el mayor de los respetos de Perez Salas, tanto de su valía personal y profesional reconocida en todo el frente, como, y aunque pueda parecer extraño lo que voy a decir, porque resistir ante tal calidad de enemigo le confería una dignidad que solo se consigue por esa igualación.
    Siempre lamentó su injusta muerte.

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    1. Ciertamente, la importancia del enemigo a batir es lo que puede realzar más una victoria. No es igual competir con un equipo de primera que de tercera.
      Siento no haber contestado antes, porque se me ha pasado.
      Muchas gracias y saludos.

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  8. Soy nieto de soldado republicano que estuvo la guerra con joaquin perez salas en pozoblanco,mi abuelo se llamaba juan gomez sanchez y siempre hablo con mucho respeto de don joaquin como decia el , estuvo de asistente con el de hecho se caso alli durante la guerra en pozoblanco mi abuela se llamaba cristina gomez moyano y mi abuelo era de albacete "fui soldado de artilleria en pozoblanco"como le gustaba decir a el hasta el dia que murio siendo yo muy joven en 1985

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    1. La verdad es que debió de ser un hombre realmente admirable. Lo que sigo sin entender es por qué lo ejecutaron.

      La verdad es que es muy extraño ese comportamiento. A veces, he llegado a pensar que podría ser porque, más de una vez, con su dominio de la técnica artillera, puso en ridículo a los mandos nacionales, que exigían continuamente un arrojo sin límites a sus tropas.
      Muchas gracias por su comentario y saludos.

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