ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 18 de enero de 2015

LA GUERRA ENTRE FRANCIA Y EL REINO UNIDO DURANTE LA II GM



A lo mejor, alguno habrá pensado que me he tomado una copa de más, antes de escribir el título de este artículo, pero no es así, porque no suelo  beber alcohol.
A estas alturas, todo el mundo tiene muy asumido que Francia y el Reino Unido fueron aliadas durante ese conflicto y se llevaron siempre muy bien. Bueno, eso, por una parte es cierto, pero no del todo.
Tras la I GM, Francia, se fue rearmando, de una forma más pausada, claro está, pero nunca dejó de tener unas fuerzas armadas preparadas. De hecho, quitando el de la URSS, tenían
el ejército más grande de Europa y también más tanques que Alemania.
En 1922, se firmó el Tratado Naval de Washington, por el que las grandes potencias navales del momento se comprometieron a no provocar una nueva carrera de armamentos.
Así que, a cada uno de los firmantes, les permitieron construir un determinado cupo de nuevos barcos de guerra.
Algunos países no firmaron ese Tratado por razones evidentes. Tras el Tratado de Versallles, firmado en 1919, se le prohibió a Alemania que tuviese una Armada propia. El Imperio Austro-Húngaro ya no existía y, además, Austria perdió toda su costa, con lo que ya no necesitaba una Armada. Así que los barcos imperiales fueron regalados a Italia y al reino de Yugoslavia.
Esta vez, en 1922, suscribieron ese tratado el Imperio Británico, USA, Francia, el reino de Italia y el Imperio del Japón. A la nueva URSS ni la invitaron a los debates.
Concretamente, a los británicos les permitieron tener 22 acorazados 
por un total de 580.000 Tm y a los franceses, 10 por un total de 221.000 Tm.
Es curioso, porque, como se definieron las magnitudes de los acorazados y algunos países tenían varios que superaban ese largo, los convirtieron en portaviones antes que destruirlos.
Ya en 1930, se renovó ese tratado y se concretó más el alcance y el calibre de la artillería naval.
En 1934, Japón, anunció que no renovaría el tratado en la fecha prevista de 1936. Argumentó que, aun siendo la 3º flota del mundo, no le dejaban avanzar al mismo ritmo de construcción naval que los USA o los británicos, aunque ellos se hallaban, por entonces, en guerra contra China.
Francia, aunque poseía la 4ª Armada del mundo, tenía cierto temor a su vecina Italia, que estaba situada en el puesto siguiente. Así que construyó más naves de las permitidas en el tratado y fue sancionada por ello.
El Gobierno francés optó por construir pocos barcos, pero de un tonelaje superior a lo acostumbrado, como el caso de sus súper destructores.
También desarrollaron una muy importante flota de submarinos. Así que, es conveniente observar la cantidad de material naval que poseía Francia en vísperas de la II GM.
Disponían de 3 acorazados modernos, 5 antiguos, 1 portaviones, 1 porta hidroaviones, 10 cruceros pesados, 10 ligeros, 32 grandes destructores, 38 destructores, 80 submarinos y 65 barcos de escolta.
Al inicio de la II GM, Francia participó, dentro del bando aliado,  con su Armada luchando en varios frentes, como el noruego, la evacuación de Dunkerque y un poco en el Mediterráneo
Tras la invasión del territorio francés y la rendición por parte del Gobierno de Pétain, en junio de 1940, la Armada francesa se retiró a sus bases.
Los británicos empezaron a desconfiar de los franceses, aunque firmaran tratados con el Gobierno de la llamada Francia libre en el exilio. No obstante, hay que recordar que Francia y el Reino Unido habían firmado un compromiso, en marzo de 1940, para que ninguno de los dos firmara unilateralmente la paz con Alemania.
Temían que los barcos de la Armada francesa pasaran a manos de los alemanes, como había ocurrido ya, en otros casos, en los países invadidos por éstos.
Las tripulaciones de los barcos franceses que se encontraban amarrados en puertos controlados por los británicos o sus aliados fueron convencidas para que se unieran a las fuerzas armadas de la Francia Libre, lideradas por el general De Gaulle.
No obstante, la mayoría de la flota francesa se hallaba atracada en los puertos de Mer-el-Kebir o Mazalquivir (Argelia) y en Dakar (Senegal).
El mismo Churchill propuso a los franceses aceptar que se rindieran unilateralmente a los alemanes, si antes entregaban su flota a los británicos, pero se negaron a ello.
Lo único positivo fue que en las cláusulas del armisticio figuraban que los barcos de la Armada francesa, con sus tripulaciones, se quedarían atracados en puertos controlados por los alemanes o los italianos y no podrían ser utilizados por el Eje.

Como fracasaron los intentos británicos para convencer a las tripulaciones de esas flotas, sin lograr que se pasaran a su bando, optaron por destruir esas naves.
Como ya he dicho anteriormente, tras la rendición, el grueso de la flota francesa se hallaba en Mazalquivir, en el Golfo de Orán, esperando instrucciones de su Gobierno.
Mientras tanto, los británicos, se movieron muy rápidamente, pusieron en marcha una flota, llamada Fuerza H, que se hallaba en Gibraltar y le dieron la orden de destruir la flota francesa.
No obstante, la Operación Catapulta, que era su nombre clave era ciertamente compleja. Los marinos británicos,  aparte de tener que disparar contra sus antiguos aliados,  sabían que era complicada por tener los franceses, en ese puerto, mejores unidades navales que las suyas.
El 3 de julio se presentó la flota británica ante el puerto de Mazalquivir. El almirante Somerville, al mando de esa flota, tuvo el detalle de enviar a uno de sus oficiales antes a parlamentar con el almirante Gensoul, jefe de la flota francesa.
Aunque ambos ya se conocían, pues el oficial británico, Cedric Holland, había sido un antiguo agregado naval en la embajada británica en París, el almirante francés se negó a recibirlo, alegando que tenía un grado militar excesivamente bajo para parlamentar con él. En su lugar, mandó a un joven oficial francés amigo de Holland.
A su regreso, el oficial francés, explicó a sus superiores que
Holland portaba un sobre que sólo podría entregar directamente a Gensoul.
Volvieron a mandarlo al barco británico y consiguió que le dieran la carta. En ella, los británicos, les daban un ultimátum para rendirse, el cual acabaría dentro de 6 horas.
No obstante, también les daban varias opciones: unirse a los británicos o a los franceses libres, zarpar hacia USA o las Antillas francesas para ser desarmados, hundir ellos mismos sus naves, desarmar los barcos y repatriar las tripulaciones a Francia o, por último, combatir las dos flotas.
Gensoul comunicó estas alternativas a sus superiores, aunque no informó sobre la de ir a las Antillas, donde su Gobernador se mostraba favorable a Pétain.
Hacia las 10 de la mañana, el almirante francés comunicó a los británicos que rechazaba el ultimátum y ordenó a sus hombres zafarrancho de combate.
A mediodía, el almirante británico informó a los franceses que otra escuadra francesa, que se hallaba anclada en el puerto de Alejandría, había aceptado las condiciones británicas, para desarmarlos y dejar sus barcos anclados en ese puerto.
Hacia las 17.00 horas, el Almirantazgo francés contestó a Gensoul, informándole que había enviado para apoyarle a los barcos atracados en los puertos de Toulon y Argel.
 Gensoul, esta vez aceptó recibir a Holland y a otro oficial, seguramente para ganar tiempo, y aceptó la propuesta de desarmar sus barcos.
Holland comunicó esta noticia a Somerville y éste le ordenó volver a su flota. La razón estaba en que los británicos habían conseguido interceptar la comunicación francesa que hablaba de enviarles refuerzos, así que recibieron directamente desde Londres la orden de atacarles.
Unos minutos antes de las 18.00 horas comenzó el combate. Los barcos franceses estaban en desventaja, pues tenían la mayoría de sus cañones emplazados en la proa y ésta la tenían mirando hacia tierra.
En un intento desesperado, Gensoul ordenó a sus naves que salieran del puerto, pero no pudieron hacerlo, así que estuvieron a merced de la artillería británica.
A las 18.15 ya se ordenó el alto el fuego. Sólo el crucero Strasbourg consiguió maniobrar y salir del puerto. También  el porta hidroaviones Teste consiguió salir sin daños de ese combate.
Al día siguiente, los aviones británicos remataron la faena, hundiendo a varios barcos franceses,  que habían sufrido graves daños en el ataque.
Para ser un combate que duró tan poco tiempo, los daños franceses fueron cuantiosos. Murieron 1.300 hombres, de ellos, 250 eran oficiales.
No se conocen las cifras de las bajas británicas, pero sí se sabe que perdieron 4 aviones y 2 torpederos.
Obviamente, el resultado de esta operación no gustó nada en Francia. Por una parte, la gente preguntaba al Gobierno de Vichy, qué había ocurrido. Por otra, increíblemente, el mismo De Gaulle, justificó esta operación, alegando que así el enemigo no podría usar esas naves.
En Vichy quedaron muy afectados por esta derrota. Incluso, pensaron en declararle abiertamente la guerra al Reino Unido, aparte de romper las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Incluso, el Gobierno de Vichy, abolió la III República con objeto de crear un nuevo Estado de corte totalitario. Esta agresión hizo que muchos marinos apoyaran al Gobierno de Vichy.
Asimismo, como los alemanes y los italianos observaron que los marinos franceses apoyaban al gobierno colaboracionista, se lo pensaron mejor y no tocaron a la Armada francesa. Seguramente, por si la tenían que usar más adelante, con todos sus efectivos.
Como los británicos habían conseguido vencer a la flota francesa en Argelia, seguramente, ya se creían el dios Neptuno, por lo menos y esta vez se fueron a buscar otra flota francesa a Dakar, en Senegal.
De Gaulle sugirió ese ataque, no sólo para intentar convencerlos de que se pasaran a sus filas, sino también porque en ese puerto africano se hallaban almacenadas las reservas de oro del Banco de Francia y del Gobierno polaco en el exilio. Aparte de que ese puerto era mucho mejor para utilizarlo como base de los aliados en África occidental que el puerto de Freetown en Sierra Leona, que era el que solían utilizar en ese momento.
Bueno, pues para allá nos vamos. En este caso, los británicos, aparte de enviar una flota, también enviaron varios barcos donde transportaron 8.000 soldados. Las órdenes fueron parlamentar con el gobernador de esa plaza nombrado por Vichy y, si no aceptaba rendirse, atacar inmediatamente y tomar esa ciudad.
Hay que decir que  la flota aliada estaba compuesta por barcos de distintos lugares, como varios de la Francia libre, de Australia y hasta de Holanda y Polonia. Aparte de los británicos, claro.
El 23/09, la aviación naval lazó miles de panfletos sobre esa colonia. También algunos aviones de la Francia libre hicieron lo mismo y luego aterrizaron en el aeropuerto, siendo sus tripulaciones apresadas inmediatamente. También algunas naves de la Francia libre intentaron entrar en el puerto, pero fueron recibidas con disparos y tuvieron que retroceder.
El Australia se colocó frente a la bocana del puerto e impidió la salida de algunos barcos franceses fieles a Vichy. Luego, las baterías costeras dispararon contra el Australia.
Por la tarde se intentó un  desembarco francés en la playa, pero fueron recibidos con fuego de artillería y De Gaulle les ordenó la retirada.
Durante los días siguientes, la flota aliada siguió castigando las defensas costeras y consiguieron hundir algunos barcos y submarinos de Vichy. Dándose la circunstancia de combatir unos navíos franceses contra otros, representando bandos diferentes.
El combate de Dakar no tuvo el resultado esperado por los aliados. Además, las fuerzas aéreas de Vichy aprovecharon la ausencia de la flota británica en Gibraltar para bombardearla a placer, produciendo graves daños.
El decidido ataque francés a Gibraltar hizo que Hitler se reuniera por separado con Pétain y con Franco, con el objetivo de preparar una alianza, que diera lugar a un segundo frente contra los británicos en el Mediterráneo.
A mediados de octubre del mismo año, De Gaulle y sus aliados lo intentaron de nuevo. Esta vez fueron hasta la colonia francesa de Gabón. Intentaban hacerse con ella para lanzar desde ahí una serie de ataques contra la colonia italiana de Libia.
A primeros de noviembre, consiguieron la capitulación de las fuerzas francesas de Vichy, en un ataque combinado entre fuerzas navales y terrestres, al mando de los famosos generales Koening y Leclerc.
No obstante, aquí también tuvieron que enfrentarse navíos franceses pertenecientes a los dos bandos. Incluso, movilizaron a muchos colonos franceses de Gabón para combatir contra la fuerzas de De Gaulle.
Al final, el gobernador Massón se suicidó, a causa de la victoria de las fuerzas alaidas. De Gaulle tampoco pudo convencer a esas fuerzas de Vichy, para que se sumaran a su bando, y tuvo que encerrarlos a todos en un campo de concentración, incluido el jefe de la guarnición, el general Tetu.
En mayo de 1942, tanto los aliados como el Eje, pensaron que sería una buena idea tener unas bases en Madagascar. Los japoneses habían puesto su mirada en esta isla, porque le vendría muy bien tener un apoyo logístico cercano, ya que, debido a sus continuas conquistas, cada vez se hallaban más lejos de sus bases.
Así, cuando llegaron las fuerzas aliadas para invadir la isla, se encontraron con que a los defensores franceses de Vichy, se les habían unido varios submarinos japoneses.
Las tropas aliadas pudieron desembarcar, pero luego encontraron una férrea resistencia, la cual dio lugar a varios meses de lucha. Hasta el mes de octubre no consiguieron que se rindiera el gobernador francés con sus tropas.
En noviembre de 1942, con el inicio de la invasión aliada en el norte de África,  tuvo lugar la Operación Lila, por la que Hitler ordenó a sus tropas hacerse con las naves militares francesas que quedaban en el puerto de Toulon.
Anteriormente, el almirante alemán Raeder, intentó convencer, sin éxito,  a Hitler para que no diera esa orden, pues los marinos franceses eran muy leales a Vichy y podrían ser aprovechados para combatir a los aliados, dada su enemistad con el Reino Unido.
Los altos cargos de la Armada francesa discutieron mucho tiempo sobre si sería mejor que sus naves pasaran a un bando
o al otro. El almirante De Laborde era rotundamente antibritánico y se la tenía jurada a éstos desde la derrota en Mers-el-Kebir. Pidió permiso al ministro de Marina, para atacar a los aliados, pero no se lo dio, porque era partidario de De Gaulle.
No pudieron hablar con el almirante Darlan, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas francesas, porque se hallaba en África, justo cuando empezó la invasión y fue raptado y detenido por partidarios de los aliados, entre los que se encontraba el general Juin (muy amigo de De Gaulle) y personal diplomático USA. De todas formas, las relaciones entre De Laborde y Darlan no eran muy buenas a causa de envidias profesionales entre ellos.
Al final, optaron por no dejar que ninguno de los dos bandos controlase su flota y hundieron casi todos sus barcos, unos 80, quedando únicamente a flote 3 destructores y 2 submarinos, más los que se encontraban en dique seco, para su mantenimiento.
Todas estas naves fueron transferidas a la Armada italiana, la cual consiguió reflotar unos cuantos de esos  buques, que se hallaban hundidos en el puerto.
También es preciso decir que la orden del almirante de Laborde no gustó ni a los alemanes, ni a los aliados. Éstos últimos,
en la posguerra, juzgaron al almirante y, en un principio, lo condenaron a muerte, siéndole conmutada esta pena por al de cadena perpetua. Fue indultado y puesto en libertad cuando ya llevaba 6 años encarcelado.
Para no explayarme más en el tema, voy a terminar por relatar la célebre Operación Torch, consistente en un desembarco aliado en varias zonas del norte de África, que se desarrolló a principios de noviembre de 1942.
No hará falta mencionar que casi toda esa zona era colonia francesa y allí tenía Francia unos 100.000 soldados, aparte de tanques, aviones, barcos, submarinos, etc. Sólo en Marruecos ya había unos 60.000 soldados.
Para los franceses de África, la situación era complicada, porque no le tenían simpatía al Eje, sin embargo, las órdenes llegadas desde Vichy eran muy tajantes y les exigían resistir a las fuerzas aliadas.
Así, cuando un grupo de tropas aliadas pretendieron tomar el puerto de Orán, antes de que su guarnición lo destruyera, sufrieron una derrota sin paliativos, aparte de que esa guarnición destruyó, más tarde,  el puerto antes de rendirse a los aliados.
Además, como ya he dicho antes, en Argelia se hallaba de visita el almirante Darlan, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Vichy. Este se puso al mando de estas tropas, pero luego se cambió de bando, cuando los aliados le prometieron un buen cargo si se pasaba a sus filas. A lo mejor, por eso se había desplazado a Argelia, pretextando que había ido a visitar a un hijo suyo que estaba allí enfermo.
A pesar de haber empezado ya los combates, no le costó mucho trabajo convencer al resto de los mandos, pues Hitler acababa de ordenar la ocupación total de Francia, contraviniendo el armisticio firmado en 1940.
Así, a pesar de las protestas de De Gaulle, por haber dejado a Darlan en su puesto, las tropas aliadas pudieron avanzar fácilmente hacia Túnez, para expulsar a las tropas del Eje del norte de África.
Creo que está bien que se conozcan estas cosas, en este año en el que se cumple el 70 aniversario del final de la II GM.

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