ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

viernes, 26 de febrero de 2016

EL DESTINO DE JAN MASARYK



Como debo confesar que tengo bastante afición por la Historia de la Europa central y oriental, hace tiempo escribí, en este mismo blog, un artículo sobre el fundador del antiguo Estado de Checoslovaquia, Tomás Garrigue Masaryk.
Sin embargo, dejé para otra ocasión hacer otro sobre la historia de su hijo, Jan, el cual merece un artículo propio.
Nuestro personaje de hoy, Jan Masaryk, nació en Praga, en 1886, por entonces, dentro del Imperio Austro-Húngaro.
Como ya he dicho, su padre fue el célebre, Tomás Garrigue Masaryk, y su madre la ciudadana USA, Charlotte  Garrigue. De hecho, USA, tuvo mucho que ver en la independencia de Checoslovaquia. Sobre eso ya hablaré más adelante.
Jan, realizó sus estudios en Viena y Praga, terminándolos en 1904. Tres años después, fue a  USA, concretamente, a Chicago, donde trabajó y estudió hasta 1913, año en que volvió a su tierra.
Con la llegada de la I Guerra Mundial, se alistó  y luchó como oficial en el Ejército del Imperio Austro-Húngaro.
Tras el conflicto bélico y la independencia de Checoslovaquia, de la cual, su padre, sería su primer presidente, trabajó como encargado de las importantes relaciones con USA, entre 1919 y 1922.
Como he dicho antes, USA, fue un aliado muy importante para Checoslovaquia. Gracias a él y a los checos y eslovacos que vivían allí, que influyeron en las decisiones americanas, este país centro-europeo pudo alcanzar mucho antes su ansiada independencia.
No olvidemos que uno de los famosos Catorce Puntos de Wilson, para alcanzar la paz en Europa, concretamente, el número 10, contenía un apoyo expreso a los nacionalistas de los países, que formaban el Imperio Austro-Húngaro, con el objetivo de que consiguieran su independencia.
Entre 1922 y 1925, trabajó en Praga, en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, puesto en el que estuvo hasta que ese mismo año fuera nombrado embajador de su país en el Reino Unido. Otro de sus grandes aliados.
En 1935, como la salud de su padre, el presidente Tomás Garrigue Masaryk, ya no era muy buena, a causa de su avanzada edad, fue reemplazado en ese puesto por Eduard Benes, el hombre que se enfrentó a Hitler.
En la vecina Alemania, la llegada de los nazis al poder, trajo como consecuencia un aumento de la tensión en toda la Europa central.
Hitler puso sus ojos en Checoslovaquia. Argumentando que quería unir a todos los alemanes que vivían fuera de sus fronteras en una Gran Alemania, en 1938, consiguió convencer a las grandes potencias europeas, Francia y el Reino Unido, para que le cediesen la zona de los Sudetes, situada dentro de Checoslovaquia y poblada por muchos ciudadanos de origen alemán.
Eso fue una de las cosas que se firmaron en el famoso Acuerdo de Munich, con la intención, por parte de los representantes de las potencias aliadas, de preservar la paz en Europa.
Tras la toma del resto de Checoslovaquia, por las tropas nazis, el presidente Benes se exilió en el Reino Unido y Jan también permaneció en Londres, aunque renunció a su cargo de embajador.
El antiguo diplomático, aprovechó su estancia londinense para dirigirse muchas veces a su país desde los micrófonos de la BBC.
También pasó a ser el ministro de Relaciones Exteriores del gobierno checoslovaco en el exilio, presidido por Benes.
En la posguerra, volvió a su país, tras haber permanecido casi 20 años fuera de él. Siguió teniendo el mismo puesto, aunque ahora el gobierno del Frente Nacional,  estaba formado por miembros de todos los partidos, incluidos los comunistas.
A pesar de que estos países estaban, según los pactos firmados entre los aliados, dentro del orbe de la URSS, USA intentó atraérselos.
Concretamente, cuando se presentó el famoso Plan Marshall, el gobierno USA, invitó a los países europeos a entrar en él, incluidos todos los “protegidos” por la URSS. Desgraciadamente, España no fue invitada a entrar en ese plan.
Aunque algunos de ellos, como Checoslovaquia, enseguida se mostraron interesados en ese proyecto, recibieron inmediatamente una llamada desde Moscú, para que “se apearan de ese tren”.
Los soviéticos siguieron en Checoslovaquia el mismo modelo de “sovietización” que utilizaron en otros sitios. Esto es, primero crearon un partido que no se llamara estrictamente comunista, para que no “saltara la liebre”.
Luego, se ofrecieron a participar en el Gobierno a cambio de ciertos ministerios muy estratégicos, como los de Defensa, Interior, Hacienda o Educación. En la actualidad, ¿no os suena todo esto de algo?
Tras bloquear la marcha del país, el resto de los ministros dimitieron, para intentar forzar nuevas elecciones y provocar la salida de los comunistas del poder.
En cambio, en 1948, los mismos comunistas dieron un golpe de Estado, apropiándose de todo el Gobierno de un plumazo.
Esto lo consiguió, tras un vacío de poder y la movilización de grupos de agitadores, por todo el territorio nacional, más las múltiples huelgas.
No se sabe por qué, Jan, se quedó allí, cuando muchos de sus compañeros habían retomado ya el camino del exilio, con la llegada de los comunistas. Tal vez fuera debido al mal estado de salud de su padre, el cual murió apenas dos semanas después del golpe.
El caso es que Jan, a petición del presidente de la república, Benes, se quedó en su puesto. Algo que no gustó nada al nuevo presidente del Gobierno, el comunista, Klement Gottwald.
Evidentemente, a los comunistas les podría hacer sombra la figura de Jan, que se había hecho muy popular, durante la II GM, entre sus paisanos, gracias a sus charlas en la BBC.
Jan era una persona muy liberal y muy demócrata, que había conocido ampliamente la forma de vivir en Occidente, gracias a su madre y a sus muchos años de residencia en USA y en el Reino Unido y aspiraba a que en su país se disfrutara de la misma libertad.
Con lo cual, era muy posible que pudiera encabezar un movimiento de oposición al nuevo gobierno comunista de su país. Algo que, evidentemente, no era del agrado de Moscú.
No hay que olvidar que, en la despedida de las tropas aliadas que liberaron a su país del nazismo, les dijo lo siguiente: “Somos un pequeño país con una gran tradición de libertad. Dios bendiga a América y a vosotros, sus hijos, que habéis luchado tan bien para salvar al mundo”.
Jan, tuvo una visión clara sobre la nueva situación, tras acompañar a Gottwald, en una visita a Moscú. Allí, pudo ser testigo de las órdenes que le dio Stalin al presidente de su Gobierno. Algo que le disgustó profundamente, como apuntó en su agenda.
Parece ser que la idea de Jan fue no enfrentarse directamente a Moscú, sino intentar convencerle de que sería interesante preservar la independencia de su país, como una especie de puente diplomático, ya que tenía excelentes relaciones con los aliados. Sin embargo, fracasó en su intento.
Según la gente que lo conoció, en sus últimos días, apareció ante ellos como muy presionado y con ciertos síntomas depresivos.
Algunos dicen que, posiblemente, estaría preparando su huida,
con vistas a formar un gobierno democrático en el exilio, como ya ocurrió durante la guerra.
Lo cierto es que el 10 de marzo de 1948, encontraron su cadáver, aun vestido con su pijama, en los jardines de su Ministerio, donde vivía. Concretamente, bajo la ventana del baño.
Las investigaciones, ya dentro de un régimen abiertamente comunista, dieron como resultado muerte por suicidio. Incluso, algunos de sus familiares, quizás movidos por el miedo al Gobierno, reconocieron que podía haber sido esa la causa de su muerte.
Un chiste que circuló esos días por Praga, decía que el ministro era un hombre tan meticuloso, que, antes de saltar por la ventana, la cerró por dentro.
En 1968, se realizó otra segunda investigación. Esta vez, las autoridades, abrieron un poco la mano y afirmaron que podría haber sido un accidente o, incluso, un asesinato.
Sin embargo, ya en 2004, la Policía checa demostró que había sido arrojado por la ventana y que fue un asesinato en toda regla. Sin poder indicar quiénes fueron los culpables.
En 2006, un periodista ruso, contó que su madre, que había trabajado como espía para la antigua URSS, le había comentado que en el asesinato intervino otro agente soviético, llamado Byelkin.
No hay que olvidar que la familia de Masaryk era muy amante de la cultura y de la libertad. Su padre, Tomás, fue catedrático de Filosofía y su hermana, Alice, una importante socióloga, cuando esta ciencia aún estaba en pañales.
Incluso, el mismo Jan, aparte de hablar varios idiomas, tocaba bastante bien el piano e, incluso, grabó algunos discos solo o acompañando a algunos cantantes.
En resumen, fue un hombre muy importante para su país y una gran pérdida para una Europa recién salida de una guerra mundial y que sólo aspiraba a vivir en paz y en libertad.

2 comentarios:

  1. Una vez más un artículo con nivel.

    Supongo que fue idea de Masaryk hijo el acercamiento a los USA. ¿Estaría motivado por lo que vio durante su estancia en ese país o fue porque los USA lo "animaron" a ello? Por otra parte, tanto "idealismo" por parte de los USA siempre me pareció sospechoso, aunque supongo que quizás pensaron que unas estructuras tan obsoletas como las de los antiguos imperios no se ajustarían a las nuevas directrices económicas que marcarían a partir de entonces los USA.

    Por otra parte, hay algo en lo que no han variado mucho las cosas. Preservar la paz en Europa a costa de que unos pisen y otros sean el felpudo. Ahora no se ceden los Sudetes, pero se pone la economía de unos al servicio de otros.

    En cuanto al hecho de haber estado veinte años fuera del país, me sorprende. ¿Por qué tardó tanto tiempo en regresar a Checoslovaquia?

    Ocupar ministerios estratégicos... Bueno, este "concierto" ha sonado muchas veces. Realmente... ¿No es lo que se hace muchas veces?

    Con la Unión Soviética rondando sobre ellos, me extraña que Jan Masaryk durase tanto por ahí con esas ideas. Es curioso que lo encontraran bajo la ventana del baño, una ventana. Se ve que en Checoslovaquia hay una larga tradición de defenestrar a la gente por la ventana, porque creo que está claro que no fue suicidio por más que digan que no andaba muy animado.

    Para terminar, quiero recordar que no fue el único gran hombre que en Europa miró por la paz cuando se está a las puertas o se acaba de salir de un conflicto y lo quitan del medio porque es más fuerte el negocio que la paz, por ejemplo, Jean Jaurès.

    Muchas gracias por un artículo tan didáctico.

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    1. Para empezar, quiero darte las gracias por tus comentarios, de los cuales no ando muy sobrado, y por las amables palabras que me diriges en ellos.
      Con respecto a tu pregunta, pienso que Jan, que ya conocía USA, porque su madre era de allí, quizás fue atraído por un ambiente de libertad, desconocido en el Imperio Austro-Húngaro.
      Seguramente, el apoyo de USA iba por dos vías paralelas. Por una parte, democratizar estos países e intentar subir su nivel de vida.
      Por otra, como los USA intentaban aumentar su comercio exterior, era prioritario que sus futuros compradores tuvieran unos gustos y un nivel de vida parecido a los de los ciudadanos USA.
      Efectivamente, se puede decir que toda la Economía europea está bailando al son que le tocan desde Berlín.
      Tardó tanto tiempo, porque era un diplomático, que trabajaba en el servicio edxterior de su país.
      ¿Ese "concierto" no te suena a lo que exige cierto señor que lleva una coleta?
      Supongo que a Jan se lo querrían cargar desde el principio. Sin embargo, tuvieron que guardar ciertas formas, ya que era una persona importante y bien conocida en USA.
      Efectivamente, Jaurès, tuvo esa misma mala suerte.
      Muchas gracias de nuevo y saludos.

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