ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

miércoles, 12 de octubre de 2016

EL MISTERIO DE MADAME ROYAL, LA HERMANA DE LUIS XVII



Esta vez voy a hablar de la única persona de la familia real francesa, que, a pesar de haber sido detenida por los revolucionarios, consiguió salir con vida de Francia.
Nuestro personaje de hoy se llamaba María Teresa Carlota de Borbón y Habsburgo-Lorena y fue la hija mayor de los habidos en el matrimonio entre Luis XVI y María Antonieta. Sus
padres la solían llamar cariñosamente Mousseline.
Nació en el Palacio de Versalles, a mediados de diciembre de 1778. No hará falta decir que vivió en el seno de una familia demasiado acomodada. Desde su nacimiento, como era costumbre, se le llamó Madame Royal, y se le asignaron unos sirvientes exclusivamente para ella.
Tuvo varias personas dedicadas a su cuidado. Creo que la más importante fue Yolande de Polastron, condesa de Polignac. Una persona muy amiga de María Antonieta.
Desgraciadamente, llegó al mundo en un contexto de una profunda crisis económica, que dio lugar a otra de tipo político. Como casi siempre suele suceder.
En el país, la gente pasaba todo tipo de calamidades, mientras en la corte cada vez se gastaba más y más. Esas cortes tan lujosas son muy caras de mantener.
Muchos revolucionarios encontraron en la persona de María Antonieta el perfecto chivo expiatorio, dado que era extranjera y que no se relacionaba mucho con su pueblo.
Al producirse la toma de la Bastilla, el 14/07/1789, varios miembros de la familia real no se quedaron a mirar qué había pasado, sino que emprendieron, inmediatamente, el camino del exilio. Hasta la misma condesa de Polignac, partió raudamente hacia Suiza.
En octubre, una manifestación de mujeres llegó hasta Versalles y obligaron a la familia real a regresar a París. Nuestro personaje, aún no había cumplido los 11 años.
Fueron puestos bajo arresto domiciliario en el palacio de las Tullerías. Sin embargo, como vieron que lo mejor que podrían hacer era exiliarse, como habían hecho muchos otros, intentaron huir hacia Austria.
Desgraciadamente, cuando les faltaba muy poco para alcanzar la frontera, su carroza, tuvo que detenerse en un control.
Como ya conté en mi anterior artículo, uno de los revolucionarios logró reconocer al rey gracias a que su efigie aparecía en todas las monedas. Así que los detuvieron y los hicieron volver a París.
Para que no lo volvieran a intentar, los revolucionarios, los encarcelaron en la Torre del Temple, donde también fue encarcelado, en el siglo XIV, el último maestre de la Orden Templaria, antes de ser ejecutado.
Ese mismo año, 1792, se decreta la supresión de la monarquía y se proclama la I República Francesa.
En enero de 1793, se produjo el juicio y la condena a muerte del rey Luis XVI, lo que influyó mucho en el carácter de la niña, porque siempre estuvo muy unida a su padre.
En julio del mismo año, separaron a su hermano Luis, posteriormente Luis XVII, y lo llevaron a otra celda, donde estaría completamente en soledad.
Poco a poco, María Teresa, se iba quedando también sola. En octubre, juzgaron a María Antonieta y, poco después, la guillotinaron.
A su tía, Madame Isabel, hermana de su padre, que se encargaba de cuidarla, la juzgaron  en mayo de 1794 y también la guillotinaron.
Finalmente, a mediados de 1795, cuando iba a cumplir 17 años, fue liberada y enviada al exilio, tras la derrota del régimen del Terror. Realmente, fue canjeada por otros prisioneros franceses encarcelados en Austria.
Unas tres semanas después de haber sido liberada, consiguió llegar a Viena, donde reinaba un primo de su madre, el emperador Francisco II, que, más tarde, se convirtió en Francisco I, cuando se creó el Imperio Austro-Húngaro.
Parece ser que no fue muy bien acogida. Así que de allí se trasladó a Letonia, donde vivía su tío, el conde de Provenza, futuro Luis XVIII, en un lugar que le había cedido el zar Pablo I de Rusia.
Allí le propuso casarse con su sobrino, el duque de Angulema, hijo del conde de Artois y primo hermano suyo. Lo que ella aceptó casi de inmediato.
Posteriormente, Luis XVIII, junto con su séquito, se trasladaron a Inglaterra, mientras que el conde de Artois, se trasladaba a Escocia.
Allí vivieron hasta que en 1814 se produjo la restauración borbónica. A su regreso, aparecieron bastantes personas que decían ser el desaparecido Luis XVII. Algo que la inquietaba mucho.
Parece ser que ella no se encontraba demasiado a gusto en Francia, pues sabía que millones de franceses habían apoyado a Napoleón y no parecía que apoyaran ahora tanto a la monarquía borbónica como antes.
En enero de 1815, consiguió que se trasladaran los restos de sus padres, que habían sido enterrados en el cementerio de la Madeleine, hasta la Basílica de Saint Denis, tradicional lugar de enterramiento de los monarcas franceses.
En marzo de 1815, se produjo el regreso de Napoleón y los llamados “Cien días”, que culminaron en la derrota de Waterloo.
Luis XVIII salió huyendo apresuradamente, mientras que nuestro personaje, que estaba en Burdeos, decidió quedarse y hacerle frente, mediante las milicias locales. Con eso, se ganó la admiración del célebre militar francés.
En 1820, se produjo el asesinato del duque de Berry, hijo menor del conde de Artois, por parte de un bonapartista. Afortunadamente, su esposa, estaba embarazada y unos
meses después dio a luz un niño, que, en el futuro, sería un pretendiente al trono de Francia, con el título de conde de Chambord.
En 1824, murió Luis XVIII y, a falta de herederos, le sucedió su hermano, con el título de Carlos X. Así que el marido de nuestro personaje quedó como heredero al trono.
Lamentablemente, Carlos X, se decantó por una política más radical, por lo que se refiere al régimen monárquico. Eso no gustó ni a la nueva clase media, ni a las masas obreras.
Así que, en 1830, tuvo lugar una revolución que derrocó a Carlos X. Éste quiso abdicar en su hijo, sin embargo, este último, abdicó unos 20 minutos después,  en su joven sobrino.
En agosto de ese mismo año, nuestro personaje, junto con toda la familia real, se fueron otra vez al exilio. Esta vez, vivieron durante unos años en Edimburgo.
Unos años después, Carlos X, con los demás, se trasladaron a Praga, por invitación de su pariente Francisco I y, posteriormente, a una zona al norte de Italia. Allí murieron, Carlos X, en 1836,  y su marido, en 1844.

Posteriormente, ella, acompañada por el conde de Chambord y su hermana, se trasladaron a un palacio en las afueras de Viena.
En 1848, tuvo lugar el final del reinado de Luis Felipe de Orleans, a causa de otra revolución, que trajo la II República Francesa.
Desgraciadamente, en 1851, nuestro personaje murió a causa de una neumonía y fue enterrada en la cripta de un monasterio franciscano, que se halla en la actual Eslovenia.
En su lápida se indica que fue reina viuda de Francia, ya que su marido fue rey durante 20 minutos, hasta que abdicó en la persona de su sobrino. Los monárquicos le llamaron Luis XIX.
Como reconozco que este artículo me está quedando un poco soso, vamos a aderezarle un poco.
Siempre hubo cotilleos sobre si la chica que estuvo encerrada en el Temple era María Teresa o una doble suya.
Se sabe que existió una chica llamada Ernestine Lambriquet, la cual era hija de una sirvienta de palacio y guardaba un gran parecido con nuestro personaje. Más de un cortesano pensó, en alguna ocasión, que podría ser hija ilegítima del rey. Lo cierto es que los reyes la eligieron para que hiciera compañía a su hija en Versalles y, de hecho, dormían en la misma habitación.
Más tarde, cuando murió su madre, los reyes la adoptaron, al igual que hicieron, más adelante, con otros tres niños más.
Ella acompañó a la familia real en Versalles, en las Tullerías y a la vuelta de su retorno de Varennes. Más adelante, la reina, encargó a una persona de palacio que se hiciera cargo de ella y vivió con su familia.
Posteriormente, en 1810, se casó con un viudo residente en París y murió en 1813, sin hijos,  a la edad de 35 años.
Más adelante, alguien se sacó de la manga la hipótesis de que las dos chicas se hubieran intercambiado en la prisión del Temple.
Incluso, se hablaba de que María Teresa había desaparecido, tras haber sido violada por sus carceleros y querer llevar una vida apartada de la sociedad.
Así, surgió la teoría de la llamada “condesa oscura o tenebrosa”. Se trataba de una persona que vivía en un pueblo de Alemania, concretamente, en la zona de Turingia.
Apenas salía de casa y, cuando lo hacía, siempre llevaba un velo negro, para que no se le pudiera ver el rostro, y un vestido del mismo color.
Vivía con un individuo llamado Leonardus Cornelio Van der Valck, que había trabajado como diplomático holandés en París y se hacía llamar conde Vavel de Versay. Entre ellos, sólo hablaban en francés y él le mostraba un gran respeto protocolario.
Como sirvientes sólo tenían un cochero, llamado Scharre, y una cocinera, a la que se le prohibía salir de la cocina, para que no viera el rostro de la condesa.
Parece ser que la extraña dama tenía bordadas flores de lis tanto en el vestido como en el velo, ambos de color negro.
Aparte de ello, se sabe que gozaban de la protección de los gobernantes de ese Estado, el duque Federico I de Sajonia y su esposa Charlotte. Éstos, incluso, contactaron con los nobles de la zona para conseguir un alojamiento digno para esta pareja.
Es más, cuando se reorganizaron los ducados de Sajonia y esta zona pasó a ser gobernada por otro duque, siguieron beneficiándose de las mismas medidas de protección que con los anteriores duques.
Se comenta que, en 1873, cuando se produjo la demolición del castillo de Eishausen, donde vivía esta pareja, se pudo ver que existía un pasadizo subterráneo, que comunicaba con otro palacio próximo, donde residían los soberanos de ese territorio. Es posible que a través de este pasadizo se comunicaran ambas familias sin ser vistas por los lugareños.
Parece ser que la pareja había vivido anteriormente en una zona de Holanda, cercana a la frontera francesa. Sin embargo, tras el secuestro del duque de Enghien, se trasladaron a esta zona situada en el interior de Alemania.
La mujer murió a finales de 1837, sin que su cuerpo fuera visto por ningún médico o sacerdote. Así que se desconoce la causa de su fallecimiento. Sin embargo, hubo algunos invitados a su funeral, los cuales pudieron ver su rostro y testimoniar, posteriormente, su gran parecido con la reina María Antonieta.
Fue enterrada en esa misma zona. Su compañero murió en 1845 y fue enterrado en otro cementerio.
Posteriormente, se descubrió que el conde Vavel de Versay estaba emparentado con los Hohenlohe-Bartenstein, una dinastía que gobernaba un principado en la antigua Alemania, dentro del cual estaba el ducado donde residían ellos.
También se comprobó que, a pesar de ser holandés, había luchado en el Ejército francés, siendo hecho prisionero por los británicos.
Luego, heredó una buena fortuna, que le dejó su abuela y con ella se fue, con pasaporte francés,  a Alemania. Parece ser que este hombre tenía amistades a muy alto nivel en Francia.
La sorpresa vino en 1891, cuando se dio la orden de abrir la tumba de la condesa. El médico que intervino dijo que se trataba del cuerpo de una mujer que, al morir, tendría unos 60 años y que su rostro se parecía enormemente al de la reina María Antonieta.
Tras la muerte del conde, se realizó una investigación entre sus documentos personales. Encontraron unos papeles en los que se podía leer que el nombre de ella era Sophie Botta, de 58 años y originaria de Westfalia. Sin embargo, tras muchas indagaciones, no se encontró ni rastro de ese nombre en toda Westfalia.
Curiosamente, la hermana menor de María Teresa, que murió con sólo un año de vida, también se llamaba Sophie.
Parece ser que la pareja ducal de Sajonia conocía la verdadera identidad de esas personas y la importancia de que permanecieran escondidas, por algún motivo todavía desconocido.
Durante un siglo, muchos especialistas en el tema, sospecharon que esta mujer podría ser la verdadera María Teresa.
Parece ser que las características físicas de esta mujer se asemejaban mucho a las de la reina María Antonieta. Sin embargo,  María Teresa, se parecía más a su padre, Luis XVI.
Sin embargo, muchos grafólogos estudiaron las cartas escritas por María Teresa, en la época en que estuvo encerrada en el Temple, y las de la posterior duquesa de Angulema y creen que están escritas por la misma persona, aunque hay diferencias en algunos caracteres, que se han achacado a la evolución de la personalidad.
Se ha comprobado que esta condesa oscura se escribía con miembros de las diferentes casas reinantes en Europa y todos estaban convencidos de que ella era hija legítima de Luis XVI.
Concretamente, parece ser que solía comunicarse por carta con la esposa del duque de Enghien. La cual, tras el secuestro y fusilamiento de su esposo, por las tropas de Napoleón, se mudó a una zona más cercana al lugar de residencia de esta condesa desconocida.
Según parece, muchos de estos documentos fueron cuidadosamente destruidos. Esto es, claramente, un signo de que esa correspondencia podría comprometer a algunas de esas familias. Parece ser que, al recibir la herencia, el heredero del conde, le dieron un cofre, donde había abundante documentación.
Una de las cláusulas de la herencia ordenaba que, después de que hubiera leído esa documentación, se procedería a la quema de esos papeles ante Notario y fue lo que hicieron.

Desde luego, esta leyenda, sobre Madame Royal, fue durante muchos años, un rumor insistente entre los miembros de la nobleza europea.
Otro detalle que dio mucho qué pensar es que María Teresa siempre despreció todo lo relativo a la corte francesa. Tampoco rindió homenaje a su madre, ni siquiera quiso llevar un medallón con su imagen, y no quiso saber nada sobre los nobles que solían ser habituales en Versalles.
Algunos dicen que la suplantación se efectuó cuando María Teresa fue liberada del Temple y se intercambió con esta condesa, en el camino entre Basilea y Viena. De esa forma, la verdadera pasó a ser la condesa oscura y la impostora partió hacia Viena y luego casó con el duque de Angulema. La impostora podría ser Ernestine Lambriquet.
Algunos afirman que este dato fue conocido tanto por Luis XVIII como por su sucesor, su hermano, Carlos X.
Se dice que María Teresa había salido de la prisión con sus facultades mentales alteradas, debido al trato que le dieron en la cárcel y a sus años de soledad.
Incluso, se sabe que a María Teresa, para poder viajar desde el Temple hasta Viena, le dieron un pasaporte falso a nombre de Sophie Méchain, que era el apellido del policía que la acompañaba, para hacerse pasar por un padre que viajaba con su hija.
En cambio, varias personas, que trabajaron en el palacio de Versalles, confirmaron que la chica que llegaba a Viena era la verdadera María Teresa. Incluso, sus modales la delataban como los de una persona que había recibido esa educación tan especial. Lo que desconocemos es qué tipo de educación recibiría Ernestine, que vivía con ella y luego fue adoptada por los reyes, como una hija más.
Por otra parte, algunos hablaban de que Luis XVI, tras su matrimonio, había sido operado de  fimosis y que algún médico le habría dicho que probara si había quedado bien, teniendo relaciones con una sirvienta de palacio. Lo cierto es que, por este motivo, los reyes habían estado 7
años sin tener hijos.
Una dama de compañía de la reina María de Hannover, nieta de Federico I de Sajonia y casada con Jorge V de Hannover, primo de la reina Victoria, dijo que su reina pensaba que esta condesa pertenecía a una rama menor de los Borbón, llamada Condé.
También se comenta que podría ser una hija ilegítima del emperador austriaco José II, hermano de la reina María Antonieta, y de la cual decían algunos que se parecía muchísimo a su tía. Parece ser que su madre podría ser la condesa Wilhelmina von Botta y, si se confirmaba que era hija de José II, podría poner en duda los derechos al trono del emperador Francisco II, hermano de José II.
En 2004, la emisora de radio alemana MDR, montó una campaña para intentar resolver este enigma. Sin embargo, las autoridades de esa zona no estaban muy convencidas de su conveniencia, quizás porque este tema atrae mucho turismo. No obstante, se llegó a un acuerdo en 2012.
Al año siguiente, comenzaron las investigaciones, excavando la tumba de esa misteriosa condesa y, posteriormente, tomando muestras del cadáver de María Teresa, enterrado en un monasterio de Eslovenia.
El resultado de estas investigaciones fue publicado en julio de 2014. Conforme al cual, el ADN de la condesa no estaba emparentado con el de la familia real francesa. También, en esa fecha, fueron trasladados los restos mortales del conde Vavel, para que reposaran en la misma tumba que los de la condesa.
No obstante, parece ser que su secuencia de ADN no es muy común. Así que, según creen, podrían intentar buscar el origen familiar de esta condesa. Sin embargo, no ha habido ningún otro comunicado hasta la fecha.
Incluso, una especialista en reconstrucción anatómica ha propuesto un rostro de la fallecida y no se le ve parecido con María Teresa.
En fin, me ha quedado un poco largo, pero creo que habréis comprobado que, en muchas ocasiones, la Historia es tan interesante o más que muchas novelas de ficción. Espero que os haya gustado y agradecería que alguien hiciera algún comentario.

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